FRACTURAS DE CADERA EN MUJERES MAYORES DE 65 AÑOS
HOSPITAL
GENERAL DE ALBACETE. 1994
AUTORES:
Mercedes
Fernández García-Valdivieso
Raquel
Moragón Arcas
Elena
Moratalla Arnas
Ana
Cristina Ríos Martínez
María
Dolores Sánchez Naharro
Este estudio pretende describir determinadas características relacionadas con la fractura de cadera en un grupo de población específico, mujeres mayores de 65 años ingresadas por este motivo en el servicio de Traumatología del Hospital General de Albacete, en el año 1994.
Para
ello, hemos realizado un estudio descriptivo y transversal, sobre una población
de 156 mujeres, de las cuales se obtuvo una muestra simple aleatoria de 136
mujeres.
Se
ha evaluado el efecto de las variables extrínsecas e intrínsecas relacionadas
con las dos principales causas de la fractura de cadera: Osteoporosis y caídas.
De igual modo, se valora el consumo de calcio y la realización de ejercicio
físico, como factores protectores de esta patología.
Para
su realización, se obtuvo la información de dos fuentes: Las Historias Clínicas
de las pacientes incluidas en la muestra y encuestas telefónicas.
Los
resultados de este estudio demuestran que la fractura de cadera supone una
elevada mortalidad en este grupo de edad, disminución de la calidad de vida,
mayor dependencia física y social de las pacientes y un elevado coste
sanitario.
Por
ello, destacamos la importancia que tiene la prevención de las caídas y la
osteoporosis en el control de las fracturas de cadera. De igual manera, cabe
destacar que los factores protectores estudiados (consumo de calcio y ejercicio
físico) resultan insuficientes en la muestra sometida a estudio.
Osteoporosis.
Caídas. Fractura de cadera. Edad avanzada.
Durante los
últimos 30 años se ha producido un progresivo incremento de la incidencia de
fractura de cadera en los países europeos. A este fenómeno Wallace lo ha
denominado “Epidemia Ortopédica” (1).
La
fractura de cadera en el anciano constituye una afección de rasgos epidémicos,
una epidemia ortopédica que afecta en especial a un colectivo: mujeres seniles
de raza blanca.
Etiología:
Las
causas principales de la fractura de cadera son dos: osteoporosis y caídas.
La
osteoporosis constituye una de las principales causas de la fractura de cadera
ya que es la enfermedad ósea metabólica más frecuente ligada al envejecimiento,
que se caracteriza por una disminución de la densidad ósea o adelgazamiento
progresivo del hueso, que conlleva fracturas por traumatismos mínimos. Afecta
aproximadamente al 10% de la población adulta, fundamentalmente mujeres.
La
disminución de masa ósea aumenta la posibilidad de sufrir fractura de cadera en
la tercera edad.
La
frecuencia de las caídas en el hogar afecta casi a la tercera parte de las
personas mayores de sesenta y cinco años. Determinados estudios afirman que la
mitad de población mayor de ochenta años se caen al menos una vez al año. Las
caídas suponen el 90% de las fracturas de cadera en este grupo de población.
(2) (3).
Las
dos causas principales de las fracturas de cadera (osteoporosis y caídas), se
ven influenciadas por múltiples factores:
Factores intrínsecos:
-Fisiológicos:
la edad avanzada es un factor de riesgo de la fractura de cadera, ya que se
produce una disminución progresiva de masa ósea, favoreciendo la aparición de
osteoporosis y además a estas edades la presencia de enfermedades crónicas y el
consumo de determinados fármacos, dificulta el equilibrio y la capacidad para
evitar caídas tras un desplazamiento; respecto al sexo las caídas en edad
avanzada son más frecuentes en mujeres (mayor esperanza de vida en la mujer,
mayor afectación osteoporótica, mayor número de mujeres que por su estado civil
viven solas). Otros factores de este tipo son la menopausia precoz, disminución
de estrógenos, nuliparidad, alteraciones propioceptivas (problemas de visión,
auditivos y síndromes vertiginosos), escasez de masa grasa, factores
genéticos...
-Patológicos:
enfermedades neurológicas (enfermedad de Parkinson, de Alzheimer, Demencia
senil, esclerosis múltiple, hemiplejia,...), cardiovasculares (trombosis venosa
profunda, insuficiencia venosa periférica, infarto agudo de miocardio...),
metabólicas (diabetes mellitus e hipertiroidismo), respiratorias (E. P. O. C.,
neumonía, insuficiencia respiratoria aguda), musculoesqueléticas (artritis
reumatoide, artrosis, cifosis,...), renales (que provoquen fallo renal),
gastrointestinales (que provoquen malabsorción) y hematológicas (anemia
crónica).
-Farmacológicos:
el consumo de psicotropos (antidepresivos y antipsicóticos) y antihipertensivos
contribuyen a las caídas y, por otro lado, el consumo de anticoagulantes y de
corticoides (de forma prolongada) inducen a la osteoporosis.
-Quirúrgicos:
la ovariectomía (que induce a la osteoporosis por disminución de estrógenos.
Factores extrínsecos:
-Hábitos tóxicos, como el alcohol y el tabaco.
-Riesgos
ambientales, pequeñas alteraciones del medio habitual (suelo mojado, falta de
barandillas en el baño, mala iluminación, muebles mal diseñados, escaleras poco
seguras, calzado inadecuado...) pueden ser consecuencias de caídas. (4)
-Inmovilización
prolongada, que produce una disminución de la densidad ósea de forma intensa y
rápida. (5)
Factores protectores:
-Dieta abundante en calcio: un aporte de calcio adecuado es importante tanto para mantener una masa ósea máxima como para alcanzarla
-Ejercicio
físico: es esencial para la salud del esqueleto, pues la tensión mecánica del
peso del cuerpo es, quizás, el principal factor exógeno que actúa sobre el
desarrollo y la remodelación ósea.
En
la actualidad, se consideran las fracturas de cadera un importante problema de
Salud Pública porque conllevan un elevado porcentaje de mortalidad, disminución
de la calidad de vida, mayor dependencia social, elevado coste sanitario y
alteración del estado psicológico de la mujer.
Conocer
determinadas características relacionadas con las fracturas de cadera en
mujeres mayores de 65 años ingresadas por este motivo en el Hospital General de
Albacete en el año 1994 y ofrecer las orientaciones pertinentes a los
profesionales de salud sobre la importancia de prevenir las fracturas de cadera
en la población anciana.
Se trata de un estudio epidemiológico descriptivo transversal retrospectivo.
Nuestra
muestra comprende mujeres mayores de 65 años, tratadas en el año 1994 en el
Servicio de Traumatología del Hospital General de Albacete, por fractura de
cadera.
La
población sometida a estudio comprende 156 mujeres, de las cuales se ha
obtenido una muestra simple aleatoria sin reemplazo de 136 mujeres con un error
de +/- 3% y un nivel de confianza del 95%.
La
muestra real comprende un total de 132 mujeres, ya que no se pudo obtener
información por ninguna de las dos fuentes utilizadas (Historia Clínica y
encuesta) de 4 mujeres que habían sido incluidas en nuestra muestra.
La
información ha sido obtenida en tres fases: listado cedido por el Servicio de
Archivos y Documentación del Hospital General de Albacete, historias clínicas
de las pacientes de la muestra y encuestas telefónicas. En la encuesta se
preguntó acerca del consumo de calcio, ejercicio físico realizado, hábitos
tóxicos, edad de menopausia, antecedentes y causa de fractura, capacidad
funcional tras la fractura y conocimiento de la osteoporosis.
El
método estadístico realizado a cada una de las variables utilizadas, ha sido la
distribución de frecuencias.
La edad de
las pacientes osciló entre 64 y 94 años, resultando una media de edad de 78,34
años, la cual es similar a la observada por Díaz Pérez, A. y Curto Gamallo, J.
M. (6), con la salvedad de que el estudio se realizó tanto en varones como en
mujeres. Hemos distribuido la variable edad en cinco grupos, siendo el más
numeroso el intervalo comprendido entre 76 y 81 años.
Encontramos
una relación mujer / hombre de 3/1, igual a la obtenida por los autores citados
anteriormente.
El
50,8% de las mujeres procede del medio urbano, el 37,1% del medio rural y el
12,1% lo hace de otras provincias. Consideramos como medio urbano poblaciones
superiores a 13000 habitantes.
Transcurridos
dos años desde el momento de la fractura, el índice de mortalidad es del 17%.
Comparado con el estudio de J. R. Sánchez-Crespo Bolaños y M. M. Sánchez Martín
(7), sabemos que la mortalidad se elevó principalmente durante los dos primeros
meses, alcanzando a los doce meses un 30%.
Según
el juicio diagnóstico, predominaron las fracturas trocantéreas (43,4%), frente
a las subcapitales (39,7%) y a las cervicales (14%). El tipo de fractura más
frecuente coincide con los resultados obtenidos por Díaz Pérez, A. y Curto
Gamallo, JM., donde el porcentaje de trocantéreas alcanza el 55%.
Respecto
al tratamiento, fueron intervenidas el 88,4% y no fueron intervenidas el 15,2%.
Respecto a las mujeres intervenidas quirúrgicamente, nuestro porcentaje se
asemeja a otro estudio (7), en el cual, no recibieron tratamiento quirúrgico el
10 % y fueron intervenidas el 89,9%.
La
principal causa de fractura de cadera es la caída casual (84,2%) seguida por
fracturas osteoporóticas (11,3%) y accidentes de tráfico (3,8%). En comparación
con el estudio “Incidencia de fracturas de cadera en la tercera edad” (6), la
causa más frecuente fue la fractura de cadera por caída casual (95%).
Los
límites de la edad menopáusica se sitúan entre los 30 y 58 años, siendo la edad
más frecuente los 50 años (14,4%).
Con
respecto a días de estancia hospitalaria, obtuvimos una media de doce días,
coincidiendo con la serie Clayer y Banza (8) y otros autores (9 y 10), no así
con Conceiro, que refiere 25 días de hospitalización. El coste medio por
paciente fue de, aproximadamente, 420.000 Ptas. El coste de estancia total
ascendió a 56.211.540 Ptas. en dicho año.
La
tasa de incidencia hallada es de 56,3 mujeres mayores de 65 años con fractura
de cadera por cada 10.000 mujeres mayores de 65 años y año en la provincia de
Albacete.
Si
consideramos inmovilización prolongada la supresión de movimiento durante un
tiempo superior a 20 días, podemos afirmar que un 6,1% de las pacientes ha
estado inmovilizada y el 93,9% restante no lo ha estado.
Los
fármacos más consumidos fueron los psicotropos (32,8%), anticoagulantes
(18,3%), corticoides (5,3%) y anticonvulsivos (3,1%).
El
38,7% de las pacientes han sufrido fracturas previas, relacionándose este hecho
con el padecimiento de la osteoporosis.
Acerca
del consumo diario de leche y derivados lácteos, obtuvimos que el 75% de las
pacientes los consumían una o dos veces, el 15,2% lo hacía 3 o más veces al día
y el 9,8% restantes no los consumían nunca (Gráfico 1).

Solamente el 13,9% de las pacientes tiene conocimiento acerca de la osteoporosis, mientras que el 86,1% ni tan siquiera ha oído hablar de ella.
En
relación a la práctica de ejercicio físico previo a la fractura de cadera el
55,8% de las pacientes realiza ejercicio físico menos de 3 veces a la semana,
el 26,5% 3 o más veces y el 17,7% no realiza ningún ejercicio físico. (Gráfico
2).

El 31,8% de
las pacientes presentan déficits sensoriales, siendo el 18,2% visuales, el
10,6% auditivos, el 1,5% síndrome vertiginoso y el 1,5% hipotensión
ortostática. En relación al estudio de otros autores (6) sólo se pueden
comparar las alteraciones visuales, que se estiman en un 9,3%. (Gráfico 3).

En relación a la ayuda humana, tras un periodo máximo de 2 años desde la fractura de cadera, el 33% de las pacientes son autosuficientes y el 67% tiene alterada la capacidad funcional. (Gráfico 4).

Respecto a la ayuda mecánica, el 25,4% deambula sin necesidad de apoyo mecánico y el 74,6% precisa ayuda mecánica. Estas variables son comparadas con otros autores (7), donde, tras un año de sufrir la fractura, el 30,2% de las pacientes recupera su anterior capacidad de deambulación y el 34,1% recupera su anterior capacidad funcional para realizar actividades propias de la vida diaria. (Gráfico 5).

En el estudio realizado por Díaz Pérez A. y Curto Gamallo, JM. (6), destacan como enfermedades previas más frecuentes la Diabetes Mellitus (67,4%), afectaciones cardiacas (67%) y alteraciones mentales (36,9%), mientras que en nuestro estudio las más frecuentes son Hipertensión Arterial (44,4%), Diabetes Mellitus (25,6%) y enfermedades óseas (19,5%).
El creciente aumento de
fracturas de cadera en estos últimos años, sus graves consecuencias respecto a
la capacidad funcional y calidad de vida en general, así como la elevada
mortalidad, han hecho que se las considere como un importante problema de Salud
Pública, ya que la mortalidad se eleva en relación con edad avanzada (más de 85
años), enfermedades previas asociadas graves (especialmente cardiacas y demencias)
y dependencias previas; además la capacidad funcional se ve alterada tras la
fractura en un alto porcentaje de mujeres, requiriendo ayuda mecánica y humana.
La prevención de las caídas es
probablemente una medida protectora importante en la tercera edad para evitar
las fracturas de cadera; sobre todo las osteoporóticas producidas por
traumatismos mínimos. Debido a la importancia que tiene el consumo de calcio
sobre el desarrollo de la osteoporosis, hemos de destacar, que la cantidad de
calcio consumido por las pacientes resulta insuficiente, ya que no supera los
1000 mg diarios aconsejados a esta edad.
En consecuencia, la prevención de
caídas en el anciano es, junto al control de la osteoporosis, la prevención de
la fractura. Por ello debe ser considerada prioritaria la realización de
programas concretos en ambas direcciones.
Una serie de recomendaciones
generales para prevenir las fracturas de cadera y/o sus consecuencias serían
las siguientes:
-favorecer una nutrición correcta
-aumentar la ingesta de calcio con
la edad
-alentar a la población susceptible
sobre la práctica de actividad física adecuada
-reducir factores de riesgo que dan
lugar a la pérdida de masa ósea (consumo de alcohol y tabaco, inmovilización
prolongada, etc.)
-prestar especial atención a las
mujeres que padezcan trastornos sensoriales, así como enfermedades de tendencia
invalidante
-promover la necesidad de un hábitat
adecuado (iluminación, accesos, suelo, supresión de barreras, eliminación de
alfombras,... etc.) para la prevención de caídas
-controlar el consumo de
medicamentos que suponen un factor de riesgo de caídas debido a sus efectos
-recomendar programas de activación
física y mental en personas ancianas
-conocer qué es la osteoporosis,
importante a nivel preventivo
-recomendar programas de
rehabilitación para disminuir consecuencias que sobre la autosuficiencia
origina este tipo de fractura.
1.
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Lancet 1983; 8339: 1413-14
2.
Wild, D; Nayak, U; Isaacs, B.
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Cooper, C; Barker, DJP;
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S. Boonen, J. Dequeker. Factores
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5.
Frederik S, Kaplan MD. Clinical
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7.
Sánchez-Crespo Bolaños, JR. y Sánchez Martín, MM. Estudio de
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