DERIVACIÓN FECAL: ASPECTOS PSICOLÓGICOS EN EL PREPARATORIO
D. Ángel Atanasio Rincón (D. U.
E.)
D. Antonio Atanasio Rincón (D. U.
E.)
Un
paciente con enfermedades digestivas o traumatismos abdominales es probable que
se le practique un estoma quirúrgico bien temporal o permanente dependiendo de
la causa. Estos pacientes se convierten así, en pacientes quirúrgicos que
necesitan de unos cuidados preoperatorios como valorar el estado fisiológico,
preparar la piel, el intestino, etc. y preparación psicológica, cuidado muy
importante en pacientes que sufren un cambio en su aspecto físico a causa de
una técnica invasiva. Van a necesita información para conseguir que disminuya
su grado de estrés y ansiedad, y podamos conseguir un post-operatorio dentro de
la normalidad.
Temores,
Ansiedad, Información, Apoyo familiar.
Hoy en
día, la frecuencia de enfermedades digestivas y traumatismos en abdomen ha
aumentado por las conductas poco saludables en cuanto a alimentación y hábitos
nocivos y debido al aumento dela inseguridad que se tiene, por riesgo a alguna
agresión por arma blanca o de fuego. Esto, lleva consigo la realización
permanente o temporal de una derivación fecal o estoma. Estoma se puede definir
como una abertura establecida en la pared abdominal por colostomía, ileostomía
y operaciones semejantes (1).
Concretando
lo anteriormente mencionado, podemos señalar las razones más corrientes para la
realización de un estoma fecal como colitis ulcerosa, poliposis familiar
(ileostomía), traumatismos, complicaciones de la diverticulitis, vólvulos,
isquemia intestinal, perforación (colostomía), cáncer de colon y recto
(colostomía permanente) (2).
A
la persona que se le va a realizar un estoma quirúrgico necesita unos cuidados
pre y post-operatorios. En el artículo que nos ocupa, trataremos los cuidados
preoperatorios y dentro de ello la preparación psicológica.
Dentro de
los cuidados preoperatorios, el profesional de enfermería debe de realizar una
serie de acciones encaminadas a la preparación del paciente ante la cirugía.
Entre dichas actividades pueden incluirse todas aquellas que sirvan para la
identificación del estado fisiológico, con ayuda de pruebas radiológicas y
analíticas entre otras y obrar en consecuencia. También se deben incluir la
preparación del intestino, preparación de la piel y utilizar una dieta adecuada
(pobre en residuos, etc.), etc. Un aspecto que no es menos importante que los
demás, y que debemos de tener muy presente, aunque a veces se descuida, como es
el estado psicológico.
El
profesional de enfermería tiene que estar alerta al estado psicológico del
paciente por su importancia, ya que puede repercutir en el post-operatorio,
surgiendo problemas inesperados e indeseados (3). Ante toda cirugía, el
paciente sufre una serie de temores como pueden ser: miedo a lo desconocido,
pérdida de control, pérdida del cariño de los seres queridos, amenaza a la
sexualidad, anestesia, muerte, dolor, desfiguración, limitación permanente,
etc. (3).
El
temor a la anestesia es frecuente en todas las cirugías, no sólo en la práctica
de un estoma quirúrgico. Es el temor de no despertar, estando relacionado con
el de la muerte.
En
la derivación fecal, el temor a la desfiguración, limitación permanente,
amenaza a la sexualidad y todos los demás, comunes a toda cirugía, están muy
enlazados y patentes creando una ansiedad importante. La realización de un
estoma es considerado, como una mutilación y crea un estado de decaimiento, de
duelo, un estado depresivo por la pérdida de una parte de su cuerpo.
El
paciente tendrá miedo ano ser aceptado socialmente, al tener una anomalía
física; e incluso a no ser aceptado él mismo por no identificarse con su
cuerpo. También teme que tenga un grado de dependencia y no tenga intimidad a
la hora de hacer sus necesidades fisiológicas. Tendrá miedo a que su pareja y
su familia le repudien, pues puede pensar que cambiará sus costumbres, no va a
ser el mismo de antes, e incluso este cambio puede repercutir en la sexualidad.
Todos
estos temores implica que se cree una ansiedad y un estrés en el paciente de
una magnitud superior a la que se pueda crear en una cirugía normal. Este
estado es superior si el estoma es permanente.
El
paciente antes realizarle un estoma, posee un estado ansioso muy significativo
y lo que el profesional de enfermería debe de tratar es de disminuirlo. Uno de
los procedimientos que actualmente se está aplicando es la inoculación del
estrés.
La
inoculación del estrés supone dar a las personas avisos realistas,
recomendaciones e informaciones tranquilizadoras para prepararlas a afrontar
peligros o pérdidas inminentes (4). Es decir, al paciente hay que informarle y
realizar con él, una comunicación “preparatoria”.
La
información debe ser realista para vencer el miedo a lo desconocido,
concienciar al paciente de que es vulnerable y no crear en él, falsos
conocimientos que en un principio pueden ser alentadores pero que a largo plazo
va a conllevar problemas en post-operatorio. Un ejemplo puede ser el hecho de
decirle que el procedimiento es indoloro para animarle, creando un sentimiento
de inmunidad y que luego, ante la aparición del dolor, el paciente pensará que
algo ha salido mal creando un estado de intranquilidad que afectará tanto
psíquica como fisiológicamente a su organismo.
Este
aspecto queda reflejado en un estudio de Janis (1958) en donde queda patente
que al dar información a pacientes van a tener menos complicaciones en
postoperatorio (4).
El
paciente que requiere un estoma necesita explicaciones de una forma simple con
dibujos de la anatomía del tubo digestivo y de la cirugía que se va a realizar.
Se le aclararán los términos que no entienda como estoma, colostomía; y
enseñarle los tipos de bolsas colectoras. Hay que explicarle el aspecto y
sensaciones del estoma y sus cuidados básicos. Al paciente debemos hacerle
entender que tiene el apoyo de enfermería ahora y después de la intervención
quirúrgica para enseñarle los cuidados del estoma (2).
Debemos
solucionarle las dudas referentes a sus temores, así se le informará que no
tiene que depender de nadie, no le afectará a su relación de pareja y que puede
llevar una vida normal.
Toda
esta información no sólo hay que impartirla al paciente, sino que también debe
de tomar parte en le proceso, la familia para procurar que el paciente se vea
acogido familiarmente y reciba el máximo apoyo por parte de la familia.
Debemos
de animar a la persona a que elabore sus propios mecanismos para animarse y sus
propios planes para protegerse (4), así, es importante conocer su religión para
que se pueda servir de ella para apoyarse (3), o ayudarle a que elabore
defensas cognitivas que supongan algún tipo de autoconfianza en que va a
sobrevivir y acabará recuperándose de esta penosa experiencia (4).
Todo
paciente quirúrgico y sobre todo el paciente que requiere un estoma quirúrgico,
necesita unos cuidados preoperatorios físicos que se llevan a cabo, pero
también necesita de unos cuidados psicológicos, que aunque parezca lo
contrario, son tan importantes como los otros y que debemos de practicar para
conseguir el bienestar y una mejor recuperación del paciente.
1.
Diccionario Enciclopédico Ilustrado de Medicina
Dorland; Vol. 3. Madrid: McGraw-Hill, Interamericana. 1992
2.
Long, BC y Roberts, R. El paciente con problemas
digestivos. En: Long, BC y Phipps, WJ. La enfermería médico-quirúrgica; tomo
II. Madrid: McGraw-Hill,
Interamericana. 1992. 1125-1205
3. Long, BC. Cuidados preoperatorios. En: Long, BC y Phipps, WJ. La enfermería médico-quirúrgica; tomo I. Madrid: McGraw-Hill, Interamericana. 1992. 347-362
4. Latorre, JM. Inoculación del estrés y preparación de las intervenciones quirúrgicas. En Latorre, JM y Beneit, PJ. (Coord.) Psicología de la Salud. Buenos Aires: Lumen. 1994