PLAN
DE CUIDADOS PARA LA PREVENCIÓN DE FLEBITIS POR INSERCIÓN DE CATÉTER PERIFÉRICO
AUTORES
Antonio
Chumillas Fernández*
Natividad
Sánchez González.**
María
Dolores Sánchez Córcoles.*
*Profesionales de enfermería del CHUA.
**Profesora titular de la Uclm
RESUMEN
La
terapia intravenosa en la actualidad
es uno de los procedimientos más
comunes para administrar diferentes tratamientos
a los pacientes, sobre todo en el medio hospitalario. Los problemas
derivados de la inserción y mantenimiento de un catéter endovenoso son múltiples,
siendo la flebitis aguda postpunción en
principal riesgo de la terapia intravenosa.
Diferentes
estudios afirman que las técnicas asépticas de inserción, la valoración
continua de la vía canalizada y la unificación de criterios profesionales
resultan muy positivos en la prevención y tratamiento de la flebitis, en este
sentido nuestro objetivo es dar un paso más y añadir a los protocolos de técnicas
de prevención de la flebitis un plan de
cuidados que valore, identifique y
planifique cuidados de enfermería para los diagnósticos de enfermería y
problemas clínicos que con mayor frecuencia sufren los pacientes que están
sometidos a la terapia intravenosa.
PALABRAS
CLAVE:
Flebitis,
prevención, plan de cuidados, diagnósticos de enfermería, problemas clínicos,
protocolo, catéter periférico.
Intravenous
therapy is nowadays one of the most common procedures to administrate different
treatments to patients, specially in hospital environment. There are many
problems derived from insertion and maintenance of an intravenous catheter,
being after-puncture acute phlebitis the major risk of intravenous therapy.
Several
surveys assure that aseptic insertion techniques, continuous assessment of the
channeled vein and unification of professional’s criterions are very
positive for prevention and treatment of phlebitis. In this way, our objective
is giving one more step, and adding to prevention techniques phlebitis protocols
a care plan to assess, identify and plan nursing cares for nursing diagnosis and
clinical problems most frequently suffered by patients having intravenous
therapy.
KEY
WORDS:
phlebitis, prevention, care plan, nursing diagnosis, clinical problems, protocol,
peripheral catheter.
Actualmente
la terapia
intravenosa es
uno de
los procedimientos
más comunes
para administrar a los
pacientes fluidos,
fármacos, productos sanguíneos
y soporte
nutricional sobre todo
en el
medio hospitalario. Las
complicaciones potenciales derivadas
de la
inserción y mantenimiento
de un
catéter endovenoso son múltiples
representando la
flebitis aguda postpunción
el principal
riesgo de
una terapia
intravenosa con catéteres
periféricos a corto
plazo (1). Se entiende por tal “
el estado de
corta evolución, caracterizado por la infiltración de las túnicas del vaso y
la formación de un trombo de sangre coagulada o de un depósito puriforme en la
luz de éste. Los síntomas locales son dolor, edema y formación de una cuerda
dura roja en el sitio de la vena”(2).
La
aparición de flebitis
conlleva una
serie de alteraciones para
el paciente que identificaremos
como diagnósticos
de enfermería ( reales
o potenciales), que
a menudo son
la causa
de un aumento
de la
estancia y del
gasto hospitalario por paciente.
Su promedio de
alargamiento oscila entre los
5 y 10
días, aumentando no
sólo el
coste económico sino también
el riesgo
terapéutico (3) .
Algunos
estudios han demostrado que
un adiestramiento
correcto del
personal de
enfermería, en
cuanto a
técnicas asépticas de
inserción, vigilancia de
las vías y
sobre todo unificación
de criterios profesionales
en el
manejo de
estas resulta muy
positivo para prevenir y
tratar los
problemas derivados
de la
flebitis (4-5). Teniendo
en cuenta
estos razonamientos y los
factores mencionados
anteriormente nuestro objetivo
es elaborar un
plan de
cuidados para prevenir
la infección por
catéter venoso periférico.
Nos
apoyaremos en
el modelo de
práctica bifocal
de L. Carpenito que
identifica dos dimensiones
en las
que se
desarrolla la práctica
asistencial de enfermería:
-
Los diagnósticos
de enfermería
-
Los problemas
interdisciplinarios o clínicos.
Los
primeros pertenecen a la
dimensión independiente
de la
enfermería y los
segundos a
la dimensión
interdependiente. (6), de manera
que siguiendo
a esta autora, el rol
que la
enfermera desempeña en la
prevención, detección de
la flebitis y
aplicación del tratamiento
(una vez que
esta ha
aparecido) es un claro
ejemplo de como
la practica
asistencial de enfermería
se desarrolla
en estas
dos dimensiones de
independencia e
interdependencia.
En
la bibliografía
consultada encontramos
que la
práctica enfermera
para la prevención
de este
problema se
encuentra protocolizada en
cuanto a
técnicas a seguir,
pero no
hemos encontrado
documentación en la
que se complemente la técnica con
la filosofía
enfermera, en
definitiva desde la aplicación
del proceso
de enfermería, Por
esta razón,
en el
presente trabajo
seguiremos las
etapas del proceso
de enfermería
incluyendo el protocolo
de prevención
de la
flebitis que
en la
actualidad se
aplica en
el Complejo
Hospitalario de
Albacete.
VALORACIÓN
DE LOS FACTORES QUE CONTRIBUYEN A LA APARICIÓN DE LA FLEBITIS.
Son
muchos los factores que contribuyen a la aparición de la flebitis, por tanto
nos vamos a centrar con aquellos cuya competancia, control y prevención se
encuentra en manos de la enfermería.
Aspectos
a valorar:
A. Signos de flebitis. Cursa con un cuadro clínico variado, en el que los signos y síntomas, pueden o no aparecer. Para su identificación es necesaria una correcta y continuada valoración de los mismos. A parte de la información que vayamos recibiendo del paciente, será necesario tener en cuenta otros signos, siendo muy útil la valoración rutinaria, el uso de una escala estandarizada(7).
|
||||||||||||
|
Intravenous Nurses Sicety. Standars of practice. J. Intraven Nur
1998; 21 (15):535
|
||||||||||||
B.
Elección del catéter
·
Al instaurar un cuerpo extraño, en una vena, existe el riesgo potencial
de que se produzca una reacción inflamatoria, por la lesión producida en el
endotelio, por esta razón, es de gran importancia el determinar si es realmente
necesaria la implantación de un catéter. Así mismo, se analizará diariamente
la necesidad de mantener canalizada la vía, puesto que el riesgo aumenta
progresivamente, a partir del cuarto día de cateterización (5).
·
Tipo de catéter. Los catéteres que son utilizados con mayor frecuencia
son los compuestos por politetrafluorétileno
( teflón) y los
de poliuretano (vialón)
(8). El estudio de R.J. Sherertz
y cols. describió la influencia de los catéteres impregnados de clorhexidina
en la aparición de la flebitis, concluyendo en que este procedimiento reducía
su riesgo en un 23% (9).
·
Calibre. Una elección correcta del calibre del catéter, nos permite
reducir las posibles complicaciones, entre ellas, la flebitis. El calibre estándar
utilizado es el de 18 G y 20 G. Para su elección se deberán tener en cuenta
factores como: El acceso a la vena, que deberá se seleccionado un catéter
con el menor calibre posible, para la mayor vena disponible, ya que de este
modo, se va a permitir en el interior de la luz de la vena, un mayor flujo sanguíneo
alrededor del catéter (10, 11, 12). En este sentido los estudios de P.Córcoles
y cols.(5) y J. Martínez y cols.(13) llegan a conclusiones análogas a no
obtener relación entre el número de cánula y la mayor incidencia de flebitis.
Las necesidades según la patología del paciente y para qué tratamiento
va a ser utilizado.
C.
Elección del lugar de inserción:
La
enfermera deberá tener en cuenta una serie de factores que le ayuden a
determinar una correcta elección del punto de inserción, para ello tendrá en
cuenta:
-
La actividad del paciente: movilidad, agitación, alteración del nivel
de conciencia.
-
El tipo de solución a administrar: quimioterapia, concentrados de hematíes.
-
La probable duración del tratamiento intravenoso.
En
este sentido, se elegirán las venas más adecuadas.
Se
elegirán preferentemente canalizaciones en extremidades superiores, evitando
zonas de flexión, evitando venas varicosas, trombosadas o utilizadas
previamente. Además se evitará repetir intentos de punción en la misma zona
por la formación de hematomas.
Si
se prevén procedimientos, o el paciente es portador de alguna patología en un
miembro concreto, utilizaremos el brazo contrario.
Como
medida de confort, es importante tener presente el miembro menos utilizado según
sea el paciente diestro o zurdo.

D.
Vulnerabilidad del individuo a contraer la infección.
La
respuesta a la infección en cada paciente está condicionada por factores
situacionales, fisiológicos, psicológicos, farmacológicos, que entre otros,
se detallan a continuación (7):
*
Edad.
-
En lactantes el sistema inmunológico es todavía inmaduro.
-
Los adultos jóvenes y de mediana edad poseen mejores sistemas inmunológicos y
defensivos.
-
En los ancianos las respuestas inmunológicas se debilitan, y la estructura y
función de los principales órganos sufren cambios.
*
Estado Nutricional.
-
La reducción de proteínas, hidratos de carbono y grasas debidas a enfermedad,
dieta deficiente o debilitación, aumenta la susceptibilidad del paciente a la
infección y altera la cicatrización de heridas.
*
Estrés.
-
Un estrés intenso, ante cualquier circunstancia, eleva los niveles de
cortisona, causando una disminución de la resistencia a la infección.
-
Un estrés continuo agota las reservas de energía.
*
Enfermedades Concurrentes.
-
Las enfermedades del sistema inmunológico, tales como el SIDA o los linfomas,
debilitan las defensas frente a la infección.
-
Algunas enfermedades crónicas como la diabetes producen debilidad general y
deterioro nutricional.
-
Las enfermedades que en general, alteran las defensas del organismo, aumentan el
riesgo de infección.
*
Herencia.
-
Algunos trastornos hereditarios deterioran la respuesta a la infección.
*
Tratamientos médicos.
-
Algunos fármacos y tratamientos alteran la respuesta inmunológica frente a la
infección.
DIAGNÓSTICO
ENFERMERO
Una
vez valorados todos los factores concurrentes del paciente portador de catéter
venoso periférico, la enfermera deberá siempre tener presente, a parte de
otros problemas, derivados del mismo, el riesgo potencial de infección, que es
en el que nos centraremos.
Diagnóstico
de enfermería : "Riesgo de infección
en relación con inserción de catéter venoso periférico", sobre el
que versarán los objetivos, y planes de cuidados, propuestos. La flebitis es un
cuadro clínico, y como tal, es entendido dentro de la dimensión el trabajo
enfermero, como un problema interdependiente.
OBJETIVOS
Y ACTIVIDADES
Al
planificar objetivos y actividades para los problemas clínicos, como es el caso
que nos ocupa, debe tenerse en cuenta que el papel de la enfermería es doble:
por una parte debe llevar a cabo actividades que ha prescrito otro profesional,
generalmente el médico y, por otra, debe adoptar elementos cognoscitivos y
aplicar su juicio clínico a la hora de ejecutar esas actividades y de controlar
la evolución del paciente(14).
Los
objetivos de los que podemos hacernos responsables, se centrarán en actividades
de enfermería y se referirán siempre a la instauración de las medidas
encaminadas a:
1.
La prevención de las complicaciones.
2.
La detección precoz de signos y síntomas indicadores de su existencia.
En
lo que respecta a la determinación de actividades para los problemas clínicos
éstas se basarán principalmente en:
1.
La programación de medidas de control y vigilancia del estado del paciente.
2.
La aplicación de tratamientos prescritos por el médico.
3.
La planificación de aquellos cuidados que se deriven de la ejecución de tales
órdenes.
Para
el diagnóstico formulado, se plantean dos objetivos, sobre los que se elabora
el plan de cuidados o actividades:
OBJETIVO
1: El paciente mantendrá el punto de punción sin manifestaciones de
flebitis durante el periodo de canalización de la vía.
Como
se apuntó anteriormente, las complicaciones infecciosas de la inserción de una
vía endovenosa periférica, se perfilan en el cuadro clínico de la flebitis.
De ahí que las medidas de prevención deberán ir encaminadas a retrasar la
aparición de ésta, así como a detectar de forma precoz, los problemas
relacionados con ella.
Las
actividades propias de la enfermera en el abordaje de este objetivo, van
a ser:
-
Mantener y promover las medidas
de asepsia personales:
Antes
de canalizar una vía venosa periférica, se realizará lavado de manos higiénico,
con agua y jabón, así como antes de realizar cualquier técnica en la que
manipulemos el catéter, el sistema de infusión o las perfusiones.
Para
la canalización, se utilizarán guantes no necesariamente estériles. La
utilización de guantes es una medida de protección universal para evitar el
contacto con sangre y / o fluidos corporales.
El
lavado de manos del personal, aunque se utilicen guantes, sigue siendo la
principal medida de asepsia para evitar las infecciones nosocomiales.
-
Limpieza y desinfección del punto de inserción de la vía:
Antes
de insertar un catéter venoso periférico, la zona de punción debe estar
limpia, que se realizará tras cortar el vello sobrante, sin rasurar.
Se
lavará la piel son agua y jabón en una zona suficientemente limpia y se secará
después, procediendo a continuación a la desinfección con antiséptico.
Desinfectar
con gasa estéril impregnada con povidona yodada o alcohol al 70%, realizando círculos
hacia el exterior desde el punto de la piel sobre el que se va a hacer la punción
(debemos dejar secar dos minutos y comprobar que no queden restos de sangre, si
se utiliza povidona yodada ya que en su presencia pierde su poder
desinfectante).
Una
vez desinfectada la piel no se deberá palpar el punto de inserción.
-
Cuidados y mantenimiento del catéter:
Una
vez insertado el catéter, se deberán valorar y promover una serie de
actividades encaminadas a favorecer un correcto mantenimiento de la vía, para
ello se tendrán en cuenta los siguientes aspectos:
Sistemas
de fijación del catéter. El
catéter debe quedar lo más fijo posible para evitar salidas y entradas a través
del punto de inserción. Se fijará con una tira de esparadrapo de 8 a 10 mm. de
ancho por 8 cm. de largo aproximadamente, adhiriendo al cono del catéter por su
parte externa y luego a la piel dejando libre el punto de inserción (en forma
de lazo).
Cuando
se administra fluidoterapia permanente, el catéter se fijará igual que el de
uso intermitente y además, se fijará la alargadera formando un bucle con una o
dos tiras de esparadrapo.
Apósito.
El
esparadrapo o parte adhesiva de apósito no caerá nunca sobre el punto de
inserción, ya que favorece la humedad, y la
fijación y proliferación de gérmenes.
Se
palpará el punto de inserción a través de la cura intacta cada 24 horas y en
caso de dolor o fiebre no filiada se levantará la cura. Se cambiarán los apósitos
de los catéteres venosos periféricos cada 2 horas. También se cambiará el apósito
cuando esté sucio, húmedo o despegado.
Valoración
y manejo del punto de inserción.
Hay que revisarlo diariamente, prestando atención a la presencia de signos de
flebitis. Siempre que se cambie el apósito se desinfectará el punto de inserción
con povidona yodada o alcohol al 70%. La manipulación del punto de inserción,
se hará previo lavado de manos y con guantes no estériles.
Manejo
de los equipos de infusión.
Las actividades y cuidados
van a variar, dependiendo de si la infusión es de carácter continuo o
intermitente, de ahí que se diferencie:
*Equipos
de infusión continuos.
-
Se limitará en lo posible el número de llaves de tres pasos.
-
Tanto los sistemas de infusión como las llaves se cambiarán cada 72 horas y/o
siempre que estén sucios. Se pondrán equipos nuevos cada vez que se canalice
una vía nueva.
-
Todos los sistemas que estén conectados se cambiarán al tiempo, no poniendo en
contacto nunca un sistema nuevo con uno usado anteriormente.
-
El paso por el que se administra la medicación intermitente permanecerá tapado
siempre por un tapón o por el sistema de goteo de la medicación.
-
Si se administra medicación en bolo el tapón dela llave se dejará en un
envoltorio estéril para colocarlo de nuevo en su sitio después de la
administración de medicamentos.
-
Si se administra medicación de goteo, cuando lo desconectemos de la llave de
tres pasos, utilizaremos un tapón nuevo para proteger el paso.
-
Todo el sistema; alargadera, llaves, tapones y sistema de goteo, deben estar
siempre limpios de sangre y con todos los pasos tapados, nunca se pincha en
ellos.
*
Sistemas de infusión intermitente.
-
Se conectará el conector antirreflujo purgado con solución de heparina sódica
y una vez conectado, no debe ser desconectado del catéter al no ser
absolutamente necesario o por cambio rutinario.
-
Se cambiara el conector una vez por semana si la vía se mantiene más tiempo.
-
Una vez puesto, se mantendrá siempre tapado con un tapón macho igual que en el
caso de la llave de tres pasos.
-
Cuando se va a administrar una medicación as través de un conector:
Se
retirará el tapón del conector ( nunca se aflojará el conector del catéter).
Se
aplicará el cono de la jeringa o del sistema al conector y se procederá a
inyectar o prefundir según proceda (el cono debe ir protegido hasta el momento
de la conexión, bien por el protector del sistema, bien por la aguja de
preparación de medicación).
Se
tapará el conector con un tapón y permanecerá siempre tapado. si se
administra medicación en bolo se evitará que el tapón del conector entre en
contacto con otras superficies, si se administra con un sistema de goteo, cuando
lo conectemos utilizaremos un tapón nuevo para proteger el conector.
Educación
para la salud.
El
paciente deberá estar puesto al corriente en lo que se refiere a los
procedimientos y tratamientos que va a recibir, es por ello, que se hace
necesario instruir en el manejo y cuidados de la vía endovenosa, en el caso
concreto de que haya sido indicada. Los puntos en los que deberemos hacer
especial hincapié, serán:
-
Información del uso del que se quiere hacer de la vía endovenosa, y el por qué
de su indicación.
-
Asesorar en los aspectos higiénicos y cuidados que debe tener el paciente
portador de la vía:
No
mojar la vía a la hora de asearse, y en el caso de que se moje, avisar al
personal de enfermería para que cambie los apósitos y fijaciones.
Evitar
la flexión de las extremidades, en el caso en que la vía haya sido insertada
en alguna de ellas.
Evitar
movimientos bruscos que favorezcan la retirada accidental de la vía.
Inmovilización,
en la medida de lo posible, del miembro en el que se permanece insertada la vía.
-
Informar al paciente de los diferentes signos y síntomas, sugestivos de
flebitis, y aviso inmediato al personal de enfermería.
-
Cuando se proceda a su retirada, se le indicará que debe comprimirse durante
cinco minutos, vigilando que no exista sangrado del punto de inserción durante
la compresión.
OBJETIVO
2: Identificar de forma precoz las manifestaciones de flebitis en el periodo
de canalización de la vía.
Los
problemas potenciales derivados de la flebitis deben ser identificados como
problemas de enfermería, con el
fin de establecer planes de cuidados individualizados. Así quedan definidas
cuatro entidades diagnósticas, que van a ser las relacionadas con el cuadro clínico
de flebitis. Se ha planteado el diagnóstico de enfermería oportuno, los
objetivos y el plan de cuidados, para cada un de ellos, en el caso de que se
manifestaran.
DOLOR,
calor y rubor
-Valoración:
Observar
al paciente para identificar manifestaciones de dolor a nivel local, así como
los datos objetivos, como puede ser una posición precavida, espasmo muscular y
signos de inflamación, entre otros.
Atender
a las referencias
que realice el
paciente respecto al aumento de
la temperatura en el punto
de inserción
del catéter.
Valorar
a través de la palpación diferencias
de temperatura en
relación con
el otro
miembro.
-Diagnóstico
de Enfermería:
"Deterioro
del bienestar en relación con dolor, rubor y
calor en el punto de punción manifestado por quejas verbales y miedo
manifiesto a mover
el miembro ".
-Objetivos:
El
paciente indicará que la sensación dolorosa ha disminuido o desaparecido y
movilizará el miembro sin
dolor, tras las intervenciones enfermeras.
-Actividades:
Aplicación
de frío a nivel local de manera indirecta.
Reducir
o eliminar los factores que incrementan la experiencia dolorosa, como el temor,
la falta de conocimientos y la fatiga, entre otros.
Colaborar
con el individuo para determinar qué métodos podrían utilizarse para reducir
la intensidad del dolor.
Administración
de medicación analgésica prescrita.
Reducir
o eliminar los efectos secundarios de los analgésicos.
AUMENTO
DE LA TEMPERATURA SISTÉMICA
-
Valoración:
Detectar
signos que refiera el paciente como son escalosfríos, tiritona, sudoración,
dolor de cabeza, entre otros.
Se
identificarán signos y síntomas de fiebre o febrícula.
Toma
de temperatura corporal con termómetro de mercurio y otros signos vitales
indicativos de alteración de la temperatura corporal (tensión arterial, pulso
y frecuencia respiratoria).
-
Diagnóstico de enfermería:
“Desequilibrio
de la temperatura corporal en relación con la flebitis manifestado por febrícula
y escalofríos, malestar general y dolor
de cabeza”.
-Objetivos:
Mantener
al paciente en situación de normotermia.
-Actividades:
Recoger
muestras sanguíneas para cultivo y descartar otras infecciones concurrentes.
Aplicación
de medios físicos.
Administración
de antitérmicos prescritos.
Mantener
un entorno
aireado y silencioso
EDEMA
CUTÁNEO
-
Valoración:
Identificar
los datos objetivos de edema local mediante escala estandarizada, para
determinar su grado.

Identificar signos de enrojecimiento en el lugar de punción.
Valorar
el estado de hidratación de la piel.
-
Diagnóstico de enfermería:
”Deterioro
de la integridad cutánea en relación con edema
manifestado fóvea, deshidratación y tirantez local”.
-Objetivos:
La
zona afectada dará muestras de reducción o desaparición del edema tras la
intervención de la enfermería.
-Actividades:
Aplicación
de medios físicos (frío y vendaje compresivo).
Elevación
del miembro afectado con movilización de zonas distales.
Aplicación
de pomadas antiinflamatorias.
Mantener
hidratada la piel mediante la aplicación de cremas o aceites en la zona
REGISTRO
Y EVALUACIÓN
El
registro se llevará a cabo mediante un sistema de codificación, que facilita y
simplifica las acciones tomadas en el mantenimiento de la vía. Se irá
apuntando en un recuadro preparado especialmente para las vías endovenosas de
la hoja de registro de enfermería estandarizada. Se anotarán los cambios de
sistemas, de apósitos, de vías y tipo de administración continua o
intermitente, utilizando los siguientes signos:
Vías
de uso intermitente
I
Vía
con fluidoterapia
F
Mantenimiento
de vía
>
Retirada
de vía
// o X
Revisión
del punto de inserción
R
Cambio
de vía
V
Cambio
de apósito
A
Cambio
de sistema
S
Canalización
en urgencias u otros servicios
U
El resto de intervenciones, evaluación y seguimiento, que no pueda ser
codificado por la nomenclatura utilizada, deberá ser reflejado en la hoja del
diario de enfermería, así como las incidencias excepcionales que puedan
surgir.
1.
Thomas Marsoorli S. Terapia intravenosa. Nursing 1997; 15(3): 40 – 43.
2.
Diccionario terminológico de ciencias médicas. Masson 1995.
3.
Rodríguez, S. Y cols. Complicaciones de la terapia intravenosa como causa de la
prolongación de la estancia hospitalaria. Enfermería científica 1992; 118:
20, 21
4.
Marin Vivo, G y Mateo Marín, E. Catéteres venosos de accesos periférico. Rol
de enfermería 1997; 229: 67-72.
5.
Córcoles Jiménez, P, Ruiz Gómez,T y cols. Flebitis postpunción. Estudio en
un área de cirugía. Rol de enfermería 1996; 217: 13-16.
6.
L Carpenito. Diagnóstico de enfermería, 3ª ed. Madrid:
McGraw Hill: 1990.
7.
Potter, PA y Perry, AG. Fundamentos de enfermería, 5ª ed. Barcelona: Harcourt:
2001.
8.
Cantos Carrero, M.T. Atención de enfermería ante venoclisis o venopunción. Hygia
1993; 25: 30-35.
9.
Sherertz, R.J. y cols. The risk of peripheral vein phlebitis associaed with
chlorhexidine coated catheters: a randomized, double-blin trial. . Infección
control and hospital epidemiology 1997; 18, 4: 230-236.
10.
Angeles ,T. Selección del catéter: elija el tamaño adecuado. Nursing
1997; 15: 40-46.
11.
Millán, D.A. y cols. Instauración de vías venosas. Nursing 1993; 11: 11-24.
12.
Thomas-Masoorli, S. Y cols. Terapia intravenosa. Consejos. Nursing 1997; 15:
40-43
13.
Martinez, J.A. y cols. Cánulas intravenosas: complicaciones derivadas de su
utilización y análisis de los factores predisponentes. Medicina Clínica 1994;
103: 89-93.
14.
Luis Rodrigo, M.T. Los diagnósticos enfermeros. Revisión critica y guía práctica.
Masson 2000.
Revista
de Enfermería. Albacete. Nº 15. Abril, 2002.