ESTUDIO
COMPARATIVO DE LA CALIDAD DE VIDA EN PERSONAS MAYORES DE
LAS CIUDADES DE IQUITOS (PERÚ) Y SEVILLA (ESPAÑA).
AUTORES:
Calso
Velázquez, L.J. [1];
Villanueva Benites, M.[2];
Flores Torres, E.[3];
Pérez Moreno, P. J.[4];
Fernández López, L.[5];
Velázquez Clavijo, M.[6]
[1] Psicólogo, javical@correo.cop.es Unidad de Apoyo a las Personas Mayores- Ayuntamiento de Sevilla, España.
[2]Enf.
M.Sc. maritzavilla59@hotmail.com
Facultad de Enfermería-Universidad
Nacional de la Amazonía Peruana, Iquitos.Perú.
[3]Enf.
M.Sc. flor009@hotmail.com Facultad
de Enfermería- Universidad Nacional de la Amazonía Peruana. Iquitos. Perú.
[4]Psicólogo, pjpm@mundofree.com Unidad de Apoyo a las Personas Mayores- Ayuntamiento de Sevilla, España.
[5] Médico, llans@ctv.es Unidad de Apoyo a las Personas Mayores- Ayuntamiento de Sevilla, España.
[6] Psicólogo, aulaexpdir@aexp.us.es Aula de la Experiencia. Universidad de Sevilla, España.
Palabras
Claves: Persona
mayor, salud, fragilidad, calidad de vida, espacios socio-sanitarios, valoración
integral.
RESUMEN
Objetivos:
definir los diferentes espacios socio-sanitarios, describir áreas de fragilidad
y contextos de desarrollo satisfactorios, y contrastar dimensiones de calidad de
vida en mayores con diferentes realidades socio-ambientales,.
Material
y Método: en
el presente estudio se han comparado mayores de Iquitos y Sevilla que acceden a
espacios geronto-comunitarios públicos; para ello un equipo transnacional de
investigadores han medido indicadores de fragilidad, síndromes geriátricos,
salud bio psicosocial, habilidad funcional, relaciones y apoyo social, aspectos
socioeconómicos y red formal; aplicando un modelo de valoración gerontológica
integral en las respectivas ciudades.
Resultados:
de
una muestra de 102 mayores (Iquitos n=60 y Sevilla n=42) se han encontrado
diferencias entre los grupos en
cuanto a la disparidad de enfermedades con que los mayores de cada ciudad se ven
afectados, los iquiteños tienen más prevalencia en problemas de tipo
nutricionales digestivos
y cardiovasculares; concentrándose el porcentaje mas alto de mayores
sevillanos con problemas de salud en aspectos como reuma o de polimedicación.
Se
han detectado porcentajes elevados de depresión tanto en el 46% de los iquiteños
como al 31% de los sevillanos entrevistados. Se encontraron diferencias
significativas al contrastar ambas ciudades en cuanto a las dependencias a nivel
funcional de las cuales aquejaban cada mayor: los iquiteños referían problemas
de visión, mayor dependencia en la movilidad, dieta pobre y el abandono de
alguna actividad que antes desarrollaban. Sorprende, comparativamente, el gran
porcentaje de sevillanos (81%) que no prestan ayuda a nadie de su alrededor.
Por
último en el área socio-sanitaria, ambas muestras coinciden al conocer un
tercio de los espacios gerontológicos que le oferta cada entorno particular,
describiéndose los mapas de atención sociosanitaria. En el Apoyo social, no
existen diferencias en cuanto al número de contactos o la satisfacción con el
apoyo recibido, sí se encontró en cuanto a la relación de convivencia:
manteniéndose la muestra peruana con fuerte soporte familiar (convivencia con
pareja e hijos) frente a los sevillanos que se definen (el 41%) que viven solo o
sola.
Conclusiones:
se
han detectado diferencias significativas en varias de estas dimensiones como:
salud (objetiva-subjetiva), red formal (accesibilidad-disponibilidad.),
condiciones socio-económicas y apoyo sociofamiliar, que modulan de manera
diferencial aspectos concretos de la fragilidad del mayor de cada ciudad. Se
constata que modelos gerontológicos de valoración integral y equipos
transdisciplinales parecen aportar conocimiento socio-sanitario.
TITLE:
Comparative study about quality of life
in an elderly sample from the city of Seville (Spain) and the city of Iquitos (Peru).
ABSTRACT
Objects:Define
different social-sanitary places, to describe frailty areas and contexts of
satisfactory development, and comparing personal dimensions of the quality of
life among elderly people with different social- environmental realities.
Methology:
The sample was carried out with people from Iquitos and Sevilla cities. These
participants were taken from the “Support Unity to Elder People” living in
Seville and from “External Programmes of Health” appertained to “EsSalud”,
the Social Insurance of Iquitos (Peru). The Information was obtained through the
analysis of the following parameters of geronthologic assessment: frailty areas,
integral health (specialised in detecting important geriatric syndromes),
psychosocial indicators, functional state, social support, assessment familiar
net, of the kind of housing, economic and resources capacity, and the nets of
personal filiation, specific cultural aspects and social-demographic variables.
Final
results:
From a total sample of 102 old people (Iquitos n=60 y Sevilla=42) have
been detected differences in the elderly quality of life; appertaining to this
study different aspects between countries such as unlike Ill and Health
dependence. In Iquitos we have found differences between the proportions of
nutricional, digestive and cardiovascular sicknesses, and the high proportions
of rheumatism and polimedication that we found in Sevilla. We have found high
levels of depression (46% of the Iquitos sample and 31% from Sevilla), and
significant differences in order to some functional dependence’s: Iquitos
sample have visual, mobility problems,
poor diet and give up activities
dependence; the 81% from the Sevilla group said they feel unnecessary.
About
social-sanitary support, both groups know 1/3 of the total communities services
offered by every city; two gerontological maps have been made. We found
Social support differences: elderly familiar relationships are stronger if you
compare with a 41% of Sevillian living alone.
Conclusions:
There are differences around dimension like: health (objetive-subjetive), formal
and social-family support (access-disponibility). The application of the
integral gerontologic assessment model presented is likely to bring a bigger
knowledge of aspects related with health and the quality of live.
Key
words:
Elderly, health, quality of life, life development, frailty, social-sanitary
space, integral assessment.
INTRODUCCIÓN
Los
avances en ciencia, en salud, la educación, el bienestar social del que
en mayor o menor grado disfrutamos, circunscriben, entre otros, el contexto
donde generacionalmente nos relacionamos los ciudadanos de Iquitos y Sevilla,
cada cual con una realidad propia del entorno donde convive.
Tales
avances han promovido según
el Censo Nacional de 1995, realizado en el Perú,
que de una población total de 22.048.365 habitantes, los de más de 60 años
son un total de 1.543.687. Y una
esperanza de vida al nacer alcanza a 67 años en 1993, dato en alza si lo
comparamos por ejemplo, con los 42 años en el año 1940.
En
el caso del Estado español (I.N.E., 1995)
se ha incrementado la longevidad, situándose la expectativa media de
vida al nacer en 73,44 años en caso de ser hombre y, si se trata de una mujer
aumenta hasta 81,46 años.
Tales
cambios demográficos, “el envejecimiento de las sociedades”, provoca una
realidad social hasta ahora desconocida: el incremento de la longevidad y del
peso específico como grupo social de los ancianos (debido, entre otras, a la
disminución de la natalidad y de la morbilidad), de manera directamente
proporcional a las mejoras en la calidad de vida de las personas. Coherentes con
modelos positivistas y competenciales en cuanto al ultimo tramo del ciclo vital
(Baltes y Baltes, 1990) y con la realidad social en la que se ven inmersos la
actual generación de mayores; es desde donde parece oportuno valorar
dimensiones de calidad de vida. Ya que desde una perspectiva claramente
positivista (valorando el bienestar), multidimensional (biológico, psicológico
y social) y multidisciplinar se posibilitan intervenciones en el terreno de la
promoción y prevención (Casas, 1999) de situaciones carenciales asociadas al
incremento de dependencia, fragilidad o riesgo de la salud
(Baztán, Valero, Regalado y Carrillo, 1997) en su sentido más amplio.
R.
Fernandez-Ballesteros (1997) ha formulado un modelo teórico de calidad de vida
específico para el grupo de mayores, fruto de un análisis multidimensional
tanto en sus aspectos objetivos como subjetivos que circunscriben la realidad
diferencial de cada persona. Tales
dimensiones están asociadas o bien a un factor personal (salud, habilidades
funcionales, satisfacción, relaciones sociales y actividades de ocio) bien a un
factor socio-ambiental (factores culturales, calidad del ambiente, servicios de
salud y sociales, apoyo social, relaciones sociales, condiciones económicas).
Bajo
estos condicionantes, el constructo
“calidad de vida” se manifiesta como un proceso activo, abierto y dinámico
susceptible de transformar la realidad cotidiana de la persona a través de
promover el aprendizaje (Velázquez, Fernández, 1998) y potenciar el conjunto
de recursos y hábitos que satisfacen las necesidades humanas (salud,
relaciones, autoestima, competencia y confianza en otros, creatividad, espacios
de participación, oportunidades educativas, vivienda, situación económica),
en concordancia con el funcionamiento de la sociedad (con los valores, normas y
avances sociales).
Partiendo del modelo Fernández-Ballesteros, y en consonancia con los objetivos marcados en este trabajo se incluyeron indicadores en relación a las dimensiones estructuradas en el cuadro I. En la lucha por la supervivencia y la mejor adaptabilidad a un medio determinado, toda persona mayor ha de, al menos, mantenerse y procurar una estabilidad de mínimos; ya que, en este grupo generacional, cualquier cambio asociado a cierto riesgo implica un potencial de pérdida mayor que en otro grupo generacional.
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Cuadro
I
Todo
individuo (en su potencialidad como organismo vivo) se ve mediado por un entorno
(Max-Neef, 1986) que adapta y
construye a lo largo de toda la vida, convirtiéndose esta existencia (binomio
entre lo personal-ambiental al que se hace referencia) en única e irrepetible;
convirtiéndose en diferencial (Fernández-Ballesteros, 1997) de cualquier otra.
Así,
cada dimensión incluida como factor personal depende
y se manifiesta en constante competencia con una dimensión específica
de lo ambiental; esto es:
-
aspectos específicos del estatus
socio-cultural estarán mediatizados por diferentes calidades de entorno
(continente, latitud, riqueza, urbano-rural, etc.),
-
la salud biopsicosocial dependerá de los servicios sociosanitarios
disponibles y accesibles,
-
la habilidad funcional que demuestre una persona estará mediada por unos
factores económicos específicos,
-
las relaciones sociales con que cuente, al apoyo social que reciba y le
resuelva, y
-
el uso y disfrute de un tiempo ocioso (jubiloso) estará adscrito a una
oferta/demanda generacional.
A
partir de un análisis integral de esta fase del desarrollo evolutivo se
posibilita la detección de situaciones de fragilidad (Alarcón, González-Montalvo,
1997), asociada esta, a la tendencia
fundamental del individuo, conforme avanza la edad, a la pérdida de
adaptabilidad debido a cambios fisiológicos (homeostaticos, sensorioperceptivos,
acumulación de síndromes geriátricos..) y psicosociales (acontecimientos
vitales estresantes, estilos de vida, recursos económicos, redes sociales...);
de tal manera que aumenta la probabilidad de claudicación funcional ante
diferentes agresiones externas. Ello implica que habrán de contemplarse
factores personales, así como socio-ambientales y socio-culturales propios de
cada entorno (además de específicos para dicho grupo de edad)
a la hora de detectar, valorar y comprender las necesidades de este
sector de población (Fernández, Infiesta, García, Sánchez y Calso, 1999).
Sensibles
por aportar una visión holística de la realidad de los mayores de ambas
ciudades se propone, además, describir comparaciones entre ambos, aun
conscientes de las diferencias que entre tales contextos existe en términos de
calidad de vida (Sobrevilla y Chu, 1985) (Sáez, 1997), (Leiton, 1997). Ya que,
al seleccionar una muestra con perfil de mayor sano (ausencia de enfermedades crónicas),
autónomo (en sus actividades de la vida diaria), con cobertura
asistencial/social y que conviven con su entorno próximo (familia, vecinos,
amigos); estos representan “referentes de personas con calidad de vida”
frente a otros grupos de mayores con los que cohabitan en sus ciudades
respectivas. Describir tales
contrastes se propone como herramienta para ampliar conocimientos sobre la
diversidad cultural y adaptativa de cada persona a lo largo de su experiencia
vital.
MATERIAL
Y MÉTODO:
Se
trata de un estudio descriptivo, durante el periodo de un mes se valoraron a 102
personas mayores; 42 usuarios (mayores de 60 años) de la Unidad de Apoyo
a las Personas Mayores, del Área de Salud del Ayuntamiento de la ciudad de
Sevilla (España), y 60 (mayores de 55 años) en Programas Externos de Salud
pertenecientes a EsSalud del Seguro Social de Iquitos (Perú). La diferencia en
cuanto al corte de edad en la toma de muestra, se justifica a tenor de la
diferencia en la esperanza de vida de las poblaciones.
Los
participantes fueron aquellos que demandaron atención en el periodo de 30 días,
incluidos en régimen de asegurados de la salud pública, no institucionalizados
y con enfermedad crónica controlada; criterios estipulados por los
investigadores.
Encuadrándose,
este perfil de población, como un tipo de población mayor, urbana,
propia de un entorno con red y cobertura asistencial, que viven inmersos
en una estructura de apoyo informal (familia, vecinos, amigos), y que tienen un
contacto continuado con la red formal. Circunstancias requeridas como referentes
mínimos e imprescindibles para una presunción de calidad de vida en un entorno
urbano; y por exigencias de diseño metodológico mantener constantes variables
extrañas al comparar los grupos transnacionales.
Dichas consideraciones, hacen que la realidad que estamos definiendo incluya en menor número (menor peso específico) del total de los mayores que viven en Iquitos, a diferencia de los Sevillanos que disfrutan en su gran mayoría el “perfil de sujeto incluido en el trabajo” que nos ocupa. Sirva como ejemplo los indicadores descritos en el cuadro II (I.N.E.I.,1995) (I.N.E., 1995) (R.G.A, 2000).
|
Indicador |
Porcentajes |
|||
|
|
Iquitos |
Perú |
Sevilla |
España |
|
Mayores
en activo laboralmente |
45 |
36,45 |
|
7,34 |
|
Mayores
asegurados (urbanos) |
36,40 |
56,30 |
100 |
100 |
|
Mayores
jubilados |
|
23,70 |
|
76,02 |
|
Conexión
Serv. Soc./San. (urban.) |
|
84,30 |
|
|
|
Poblacion
pobre (urbana) |
40 |
|
8 |
|
|
Poblacion
desempleada |
|
8 |
|
15,87 |
|
Mayores
analfabetos |
31,80% |
35,70 |
10,70 |
34,70 |
Cuadro II
Se
obtuvieron áreas de fragilidad significativas a partir de:
Ø
Anamnesis
y exploración clínica por órganos, aparatos y sistemas con especial atención
en detectar grandes síndromes geriátricos,
Ø
Variables sociodemográficas.
Ø
Escala
de Fragilidad (Test
de Barber) (García 1997),
Ø
Estado
funcional en las Actividades de la
Vida Diaria (Menéndez y San José, 1995) (Indice
de Katz y la
Escala de Actividades Instrumentales de la Vida Diaria, funcionalidad motora,
actividad física y participativa)
Ø
Estado afectivo (Escala
de Depresión para Ancianos GDS) (Shelk y Yesavage, 1985) (Martí, Miralles,
Llorach, García-Palleiro, Esperanza, Guillém y Cervera, 2000),
Ø
Función cognitiva (Miniexamen
Cognitivo de Lobo), percepción de fallos de memoria asociados a la edad (a
partir de la adaptación de la Escala de
Evaluación de la Memoria de Lapp), (Montorio, 1991),
Ø
Valoración de la
red familiar, el tipo de vivienda, la capacidad económica y de recursos y las
redes de apoyo social (Escala
de valoración socio-familiar de Gijón
modificada, así
como diferentes items tomados de estudios sobre apoyo informal o escalas como
OARS), (Rodríguez, Sancho y Page, 1995) (Grau,
Eiroa y Cayuela, 1996),
Ø
Tipo de servicios sociales y de salud al que accede el mayor, actividades
de ocio, así como factores culturales específicos
Ø
Estado de salud percibida,
El
procesamiento de datos se efectuó mediante el paquete estadístico SPSS para
Windows (versión 9.0).
RESULTADOS
Descripción
de la Muestra y estatus
sociocultural
De
los 102 sujetos, 60 procedían de Iquitos y 42 de Sevilla. En Iquitos 39 (65%)
eran mujeres y 21 (35%) hombres, con una edad media de 67 años y cuatro meses y
una desviación estándar de 7 años y siete meses; distribuyéndose los
sevillanos en 35 (83,3%) las mujeres y 7 (16,7%) los hombres, con edad media de
70 años y dos meses y desviación típica de 5 años y cinco meses.
En
cuanto a la renta percibida por mes, se constata que los mayores sevillanos
perciben cuatro veces más dinero, 341,8 $ de media (convertida cada moneda a dólares
americanos) que los iquiteños, 83,4$ ; teniendo en cuenta, además, que no
todos los mayores de la muestra de Perú perciben la renta media
(índice estandarizado de asimetría de 6,6).
Tanto
el 44,8% de los iquiteños, como el 42,5% de los sevillanos tienen estudios
primarios. Se ha descrito la muestra de Iquitos con mayor nivel educativo frente
a la de Sevilla, sumando un 50% los mayores con nivel de bachillerato y estudios
universitarios (22,4 y 27,6% respectivamente), frente a un 43,5% de los
sevillanos que o bien no dominan las instrumentales o aun dominándolas no posee
el graduado escolar.
También
se han encontrado diferencias por ciudades en la actividad laboral en la que han
ocupado más años. Siendo parecidos los porcentajes en cuanto a amas de casa y
autónomos; existen en Sevilla un 26,8% de trabajadores por cuenta ajena frente
a un 30% de funcionarios públicos entre los de Iquitos.
A
través de la anamnesis y exploración geriátrica, se detectaron diferencias
significativas (t= 2,31; gl= 100; p. Bilateral= 0,023) al comparar ambas
muestras: mostrándose afectados en mayor porcentaje los iquiteños con
problemas nutricionales (26,7%), digestivos (20%) y cardiovasculares (76,7%);
concentrándose los mayores porcentajes relativos de sevillanos con problemas de
salud en aspectos como reuma (54,8%) o de polimedicación (47,6%). No
se han detectado diferencias significativas entre ambas muestras en cuanto al número
de situaciones de fragilidad
acumuladas. Para ello se aplicó a la muestra el Test
de Barber (García, Muñoz y
Rivera, 1997).
La
detección de los síntomas de
depresión se efectuó mediante una versión en castellano de la escala se
depresión geriátrica de Yesavage
(Selk y Yesavage, 1986), en su versión reducida de 15 preguntas. Se utilizó
como criterio de “probable depresión” ante la existencia de una puntuación
mayor a 5, de a cuerdo con los autores originales. Encontrándose diferencias en
la puntuación total (t=
3,04; gl= 100; p. Bilateral= 0,003)
entre los distintos grupos, existiendo una prevalencia del 46% en Iquitos frente
al 31% en Sevilla.
En
cuanto a la salud subjetiva, entendida esta como la percepción que la persona
hace de su “estado general de salud”, “en comparación con la gente de su
alrededor” y “al compararla con su situación hace un año”. Se han
encontrado diferencias en cuanto a la percepción de la salud del mayor (Chi-Cuadrado=
10,999; gl= 2; sig. Asintótica Bilateral= 0,004),
situándose los mayores de Sevilla entre los que en mayor porcentaje se sienten
con mala salud, al percibir la muestra en Iquitos de manera más favorable su
salud como se puede observar en el cuadro III aun cuando los indicadores
objetivos muestren peor salud.

Cuadro III
Se han detectado diferencias significativas en cuanto a indicadores de adaptabilidad en su entorno, tales como en problemas de visión (Chi-cuadrado corregida= 26,912; gl.=1; sig. Asintótica Bilateral= 0,000), dependencia en la movilidad mayor (Chi-Cuadrado corregida= 4,320; gl= 1; sig. Asintótica Bilateral= 0,038), percepción de abandono de actividades cotidianas (Chi-Cuadrado corregida= 8,380; gl= 1; sig. Asintótica Bilateral= 0,004), dieta pobre (Chi-Cuadrado corregida= 5,523; gl= 1; sig. Asintótica Bilateral= 0,019)y en la capacidad de ofrecerse o de ser demandado por otros para prestar ayuda mayor (Chi-Cuadrado corregida= 36,795; gl= 1; sig. Asintótica Bilateral= 0,000), (los porcentajes se disponen en el cuadro IV).

Cuadro IV
Recursos
y Apoyo social
Para
recoger información acerca de los recursos socio-sanitarios que cada ciudadano
mayor tiene a su disposición en cada lugar, se hizo un listado de servicios
sociales y de salud, actividades de ocio, así como factores culturales específicos
al que tiene oportunidad de acceder el mayor. Dicho listado se le proporcionaba
al sujeto preguntándole tanto si los conocía como si en esos momentos era
usuario de ellos.
En
la muestra de Iquitos, del 100% de los servicios listados, conocen el 30% de los
servicios gerontológicos, de los cuales menos del 20% son usados en los
momentos en los que se realizó el trabajo. En Sevilla, la muestra conoce más
del 35% de los servicios, aunque hacen uso de menos del 10%. Además de estos
datos, interesados por en que medida correlacionaba la variable “cuantos
servicios conoce” con la variable “cuales usa en estos momentos”, se
constato que los mayores iquiteños usan la gran mayoría de los servicios que
conocen (correlación de Pearson= 0,87) a diferencia de los sevillanos
(Correlación de Pearson= 0,49) estas correlaciones son distintas entre si de
forma significativa (Z= 3,835 y p. Bilateral= 0,000).
En
cuanto a la dimensión Apoyo social, no se han encontrado diferencias
significativas en la frecuencia de los contactos, en cuanto a la existencia de
confidentes o la satisfacción con el apoyo recibido. Se encontraron diferencias
entre las dos muestras en cuanto al tipo de convivencia (Chi-Cuadrado= 31,175;
gl= 4; sig. Asintótica Bilateral= 0,000).
Podría
plantearse en futuros trabajos y a tenor de los resultados, que al no haber
diferencias significativas en cuanto a fragilidad entre ambos grupos de
diferente edad media, nos encontremos ante un mayor riesgo vital asociado a los
adultos mayores iquiteños.
Se
constata una situación diferencial entre las dos muestras: los sevillanos
acceden (usan) a un tercio menos de los servicios que los mayores de la muestra
amazónica peruana. Dato que nos parece representativo aun conscientes de las
diferencias en cuanto al perfil de acceso a los servicios públicos
socio-sanitarios en cada contexto, ya que en España son usuarios el 100%
(seguridad sanitaria universal) mientras que en el Perú, solamente el 56.3% de
adultos mayores de àreas urbanas cuentan con algún tipo de seguro ante
enfermedad o accidente.
Parece
digno de estudios continuados y de intervenciones alrededor de “gestión y
calidad total” en lo referente a disponibilidad/accesibilidad a la red geronto-geriátrica;
en las cuales,
§
Cabrían campañas de difusión de los servicios ya existentes (conocen
entre el 30/35% de estos),
§
Intervenciones orientadas a adaptar y maximizar los servicios ofertados a
las necesidades de este grupo de población: “el mayor frágil” (un perfil
definido y consistente en el grupo de los mayores de edad y que irá en
aumento).
Diseñar
estudios más detallados acerca de la calidad de vida en cuanto al factor salud-personal/servicios-entorno,
al constatarse aspectos como
una mejor percepción de la salud por parte de los sujetos de Perú frente a los
sevillanos, incluso cuando los primeros padecen mayores porcentajes de
dependencia funcional, de depresión, y cuadros médicos.
Fruto
de esta investigación y de anteriores trabajos se ha desarrollado, en EsSalud
desde el año 1998, grupos de Auto Ayuda gestionados por enfermeras y se han
propuesto dos mapas de espacios socio-sanitarios disponibles en cada comunidad.
En
el binomio Relaciones/Apoyo Social queda
manifiesto el arraigado carácter de convivencia intergeneracional y familiar
que Iquitos (muestra peruana) describe frente a los datos de los sevillanos:
41,5% de mayores viven solos, un
33,3% busca ayuda (en caso de necesitarla) en personas de fuera del entorno próximo
(hijos/as, familiares, vecinos u amigos/as). Con el riesgo que ello supone y la
sobrecarga que provoca en la red formal de Sevilla.
La
aplicación del modelo de valoración gerontológica integral presentado, parece
ser sensible de aportar conocimiento sobre aspectos relacionados con la salud e
indicadores de calidad de vida. Además de constatarse la capacidad del equipo
de enfermería de los Programas Externos de Salud pertenecientes a EsSalud del
Seguro Social de Iquitos (Perú) en la valoración gerontológica integral , ya
que al igual que el equipo de la Unidad de Apoyo a las Personas Mayores del
Ayuntamiento de Sevilla utilizan escalas y test validados en anteriores
investigaciones.
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