Editorial

"EL PRÁCTICUM" UNA PROPUESTA PARA LA FORMACIÓN PRÁCTICA DE LOS ESTUDIANTES DE ENFERMERÍA

 

   Las prácticas clínicas poseen un destacado valor en la formación de la diplomatura de Enfermería, ya que proporcionan al alumnado la oportunidad de ejercitar diversas destrezas y conocimientos que resultan indispensables para el desarrollo de su actuación futura, pues es en el ámbito de la actuación real, donde el alumnado puede aprender el desempeño de la profesión o el trabajo en equipo con otros profesionales.

    De la importancia que la formación práctica ha recibido en nuestro país nos da cuenta el número de horas que se le asignan en el período formativo, número que se equipara al de la formación teórica e incluso, en ocasiones, le aventaja. El carácter de obligatoriedad que se atribuye a las prácticas le sigue diferenciando en un orden de importancia respecto a la teoría, que no se encuentra supeditada a la presencia obligatoria del alumnado, si bien es el marco teórico el que va a sostener la acción en la práctica.

    Se trata pues de que, en un medio asistencial, el alumnado integre los conocimientos teóricos y teórico-prácticos que se han impartido en aulas y salas de demostraciones, así como de ir desarrollando la actitud que distingue a un profesional. Sin embargo, en muchas ocasiones la formación práctica se articula de manera poco eficiente para favorecer dicha integración, pues resulta difícil modular y temporalizar los contenidos teóricos con los recursos disponibles de prácticas. Lo deseable sería que el alumnado hubiera recibido la información y formación teórica necesaria para conocer y entender la práctica profesional antes de ir a ese medio; pero la mayoría de las veces esto no es posible.

    Se hace necesario reflexionar sobre cuál es la mejor forma o método para llevar a cabo esta formación práctica.

    Estudiosos de la práctica profesional como Schön (1987) proponen poner al estudiante en contacto con la realidad a través del Prácticum. Él lo define como "una situación pensada para la tarea de aprender una práctica profesional". Esto implica que el aprendizaje, va más allá de la aplicación práctica del conocimiento teórico adquirido en el aula y del desarrollo de habilidades técnicas; supone pensar como un profesional, prepararse para desarrollar una competencia profesional. Para ello es necesario que se produzca una verdadera integración teórico-práctica, y que el estudiante tenga una formación teórica casi completa antes de realizar la formación práctica.

    Bajo esta perspectiva, el Prácticum se convierte en una o varias asignaturas más de la carrera, que se podrían cursar en diferentes momentos de la diplomatura. Parece lógico reconocer asignaturas de prácticum que establezcan una diferencia de nivel o complejidad y de áreas de competencia profesional. También parece obvio que la mayoría de estas asignaturas se desarrollen en el último año de la carrera, tras recibir una formación teórica completa.

    Cada una de las asignaturas de Prácticum está concebida, no como un aprendizaje práctico de una materia concreta, sino como un aprendizaje profesional. Y por tanto se configuran a partir de los objetivos básicos a cubrir por el alumnado, y que están relacionados por todas las materias de la carrera. Es evidente que este planteamiento supone la implicación del profesorado de todas las asignaturas de la enseñanza, en su diseño y desarrollo.

    En este sentido existen algunas experiencias como la Escuela de Enfermería de la Universidad de Barcelona, con una experiencia de 3 años y una evaluación positiva del mismo.

    En estos momentos la Escuela de Enfermería de Albacete, tras la evaluación del plan de estudios actual, está trabajando por implantar modificaciones en esta misma línea.