LA
COMUNICACIÓN CIENTÍFICA
Maritza
Valdés Paula/Juan García García
Si
no está Ud. seguro del lugar a donde quiere ir... (corre el riesgo de
encontrarse en otra parte! ((y no darse cuenta!)
R.F.
MAGER
Resumen:
como ya se describió en el número anterior, la delimitación del problema
objeto de estudio secundada por la formulación de objetivos e interrogantes
constituye el momento o paso principal de una investigación. El presente artículo
pretende señalar la importancia de elaborar los objetivos que se persiguen de
manera clara, así como ubicar a los mismos como los elementos rectores de
todo el proceso investigativo. Por último, aportaremos, como herramienta
operativa, una guía básica para evaluar la formulación de objetivos de
investigación.
Una
vez delimitado el problema objeto de estudio, el investigador debe hacerse
preguntas a través de las cuales se concreta el problema abordado y
generalmente, aventurar algunas conjeturas acerca de las respuestas que
permitan encontrar el camino de la solución; la delimitación detallada del
problema científico se simplifica y operacionaliza con el planteamiento de
hipótesis u objetivos(1,2). Los objetivos no son más que
interrogantes operacionalizados a través de los cuales el investigador
puede concretar los aspectos o puntos del tema en cuestión cuya respuesta se
desea obtener por medio de la investigación. Las hipótesis son conjeturas a
través de las cuales el investigador aventura respuestas a las preguntas que
plantea el problema. En los estudios explicativos, el planteamiento del
problema se basa predominantemente en hipótesis mientras que en los estudios
descriptivos la mayor utilidad la tienen los objetivos(3).
Diversos
autores(2,4) consideran que formular objetivos en los estudios
descriptivos resulta generalmente fácil y, recomiendan que, como norma
general, el objetivo conste de cuatro componentes:
U
Factor/es de estudio
U
Medidas de frecuencia
U
Población de estudio
U
Período de tiempo
Por
el contrario, la formulación de objetivos en los estudios analíticos es más
compleja y requiere la identificación de tres elementos(4,5):
U
El factor o factores de estudio que corresponden a la exposición o
intervención de interés
U
La variable respuesta con la que se pretende medir el efecto, o
criterio de evaluación; es, de los tres elementos, el que plantea más
problemas (en la ficha que se adjunta, se precisan las características que
deben tener las variables respuestas)
U
La población o conjunto de sujetos en los que se realizarán las
mediciones (es suficiente con una definición genérica de la población)
Siguiendo
el mismo ejemplo que los autores antes citados, un ejemplo de un objetivo bien
redactado sería el siguiente: AEvaluar
si la educación sanitaria grupal (factor de estudio) produce mejores
resultados que la individual (factor de estudio) en el control metabólico
(criterio de evaluación) de los pacientes diabéticos tipo II (población)@.
Las
hipótesis constituyen la base de la solución de problemas de tipo causal. No
se puede investigar sobre las causas de determinado fenómeno sin hipótesis.
Pero éstas deben cumplir con ciertos requisitos indispensables para que
cumplan su función científica. En primer lugar, puede considerarse una hipótesis
como un enunciado (proposición) que se refiere a hechos no sujetos hasta
ahora a la experiencia o, en general, no sometibles a la misma y que es
corregible a la luz de nuevos conocimientos(6). Esta definición
resume la esencia de las hipótesis al considerar sus dos características
primordiales: 1) es una idea que va más allá de la observación o la
percepción, y 2) puede ser cierta o falsa.
Por
otro lado, la hipótesis no es la observación misma sino una construcción lógica
a partir de ella. Dos son los requisitos que deben cumplir(2) las
hipótesis: 1) tener fundamento teórico en el conocimiento científico
existente, y 2) ser contrastables, es decir, ser sometidas a pruebas que
permitan confirmarlas o refutarlas.
Polit
y Hungler(7) definen la hipótesis como una predicción o explicación
provisional de la relación entre dos o más variables ya que, en términos
generales, la función de la hipótesis es guiar la indagación científica
mediante el planteamiento de una relación esperada, sujeta a demostración
empírica.
Los
problemas suelen tener diversos grados de complejidad y el investigador
necesita considerar, además, la disponibilidad de recursos y tiempo, es
decir, que en la búsqueda de soluciones a los problemas planteados suelen
surgir varias posibilidades. En los estudios descriptivos, el objetivo suele
ser, más o menos, fácil de definir, ya que sólo requiere la especificación
de las características de los sujetos o del proceso que se va a describir. En
los estudios analíticos es más complejo, la elaboración del modelo teórico
en que se enmarca la investigación ayudará a identificar las principales
variables que deben ser medidas o controladas. Todo esto justifica y amerita
la necesidad de que el investigador se plantee objetivos, de lo contrario, se
compromete la validez de cualquier estudio. En términos generales, los
objetivos deben responder a la pregunta: )qué
se ambiciona alcanzar
con esta investigación dentro del problema existente? o, )a
qué resultados se pretende llegar
con esta investigación?. En general, la situación es tal que dicha pregunta
se responde con varios objetivos; de hecho, se podrían conceptualizar(2)
los objetivos como fines alcanzables, o sea, se trata de algo que se
pretende conseguir con la investigación y así resolver el problema planteado
(dentro de la situación problemática). Los objetivos entonces deben guiar
las formas o métodos para resolver el problema; por parte de la metodología
se reconoce la existencia de dos tipos de objetivos: los generales y los
específicos.
Los
objetivos generales nacen directamente del problema y la parte de éste que se
pretende solucionar, responden a la pregunta: )para qué se investiga? Y
constituyen los propósitos de mayor alcance que guían entonces al estudio.
Su carácter general se expresa en el hecho de que podrían concebirse
distintas líneas o caminos para conseguirlos; de hecho, un mismo objetivo
puede ser abordado de distintas maneras.
Los
objetivos específicos sintetizan, precisamente, la forma en que se alcanzan
los objetivos generales. Poseen, por tanto, un nivel de precisión mayor y se
dice que constituyen guías para la acción porque permiten delimitar los métodos
que se emplearán para conseguirlos. Los objetivos específicos son las
preguntas formuladas con precisión y sin ambigüedades y en términos
mensurables, es decir, realistas y operativos. Deben concebirse como una hipótesis
contrastable, al menos dentro de las limitaciones del método disponible.
Habitualmente, un estudio está diseñado para responder a una única
pregunta; cuanto mayor sea el número de preguntas, mayor es la probabilidad
de cometer errores. Si existe más de una, la pregunta principal debe ser aquélla
que el investigador esté más interesado en responder y que pueda ser bien
contestada, y el resto puede considerarse como preguntas secundarias(6).
Los
mismos autores establecen las condiciones que debe cumplir una buena pregunta
principal: única, relevante, simple, consistente, novedosa, viable,
contrastable, ética, definida a priori y formulada explícitamente.
La formulación de objetivos es, junto a la delimitación del problema de investigación, la etapa más importante en la planificación y elaboración de un proyecto de investigación. No siempre es imprescindible formular objetivos generales y específicos, algunas veces los objetivos generales pueden expresarse con tanta claridad y sencillez que no corresponde encontrar objetivos específicos para señalar cómo conseguirlos. En algunas investigaciones, la consecución de los objetivos, o más bien, el método que se ha concebido para ello, implica también la solución de algún problema afín con el que se investiga directamente. En tal caso, se dice que tienen objetivos colaterales. Es importante aclarar que los objetivos de una investigación no deben confundirse con acciones de tipo asistencial; método que se emplea; beneficios esperados; etc. Además, las cualidades que debe poseer un objetivo son las siguientes:
Pertinencia:
el objetivo incluirá solamente términos útiles de acuerdo con los fines
alcanzables; dichos fines se derivan del problema identificado y acotado. Esta
cualidad, valora si los resultados esperables compensan los recursos
utilizados, además de estimar la importancia del problema objeto de estudio
Precisión:
al ser guías para la acción, se evitará la formulación ambigua y los términos
con múltiples sentidos y que dan lugar a muy diversas interpretaciones. En
este apartado hay que hacer una mención especial a un error que se incurre
con relativa frecuencia, formular el objetivo con todo o parte del método
para resolverlo. Éste parece ser uno de los desaciertos que revela la falta
de elaboración del problema; el método es posterior al problema, y el
objetivo bien enunciado debe prescindir de toda alusión al método que habrá
de usarse ulteriormente
Realización:
ya que es esencial que lo que se ha marcado pueda hacerse efectivamente en el
tiempo fijado y con los medios disponibles
Lógica:
evitando las contradicciones internas, ya que el objetivo debe tener su
fundamento teórico bibliográficamente respaldado
Medible:
la presencia de un criterio de medida facilita la observación, y por ende,
determinar si ha sido alcanzado
Viable:
al introducir y tomar en consideración aspectos tales como, disponibilidad de
recursos, interés del investigador, oportunidad, aspectos éticos,
experiencia investigadora, etc.
Como
la formulación explicita de los objetivos e hipótesis determinará la
planificación subsiguiente del proceso de la metodología de la investigación,
como son los sujetos a estudiar y el método a emplear, conviene recordar el
aforismo de B. Hill(3) para ubicar el papel de los objetivos en el
contexto investigativo: Ala
precisión en la pregunta, probablemente conduzca a buscar la precisión de la
respuesta@;
es probable que los objetivos estén mal definidos, ello no implica que el
estudio esté mal diseñado, pero un objetivo mal escrito no ayuda a su
comprensión y posterior abordaje(5).
Bibliografía:
1. Roca J. Cómo y para qué hacer un protocolo. Med Clin (Barc) 1996; 106: 207-262
2. Jiménez RE. Metodología de la investigación: elementos básicos para la investigación clínica. La Habana: Hospital Clínico-Quirúrgico AHermanos Ameijeiras@, 1987
3. Castilla L. Metodología de la investigación en ciencias de la salud. México: Manual moderno, 2001
4. Rebagliato M, Ruiz I, Arranz M. Metodología de investigación en Epidemiología. Madrid: Díaz de Santos, 1996
5. Argimon JM, Jiménez J, Losilla JM. Publicaciones en ciencias de la salud: documentación, gestión bibliográfica, escritura y crítica. Unidad didáctica 4: el artículo original. Barcelona: Signo, 1998
6. Argimon JM, Jiménez J. Métodos de investigación. Clínica y epidemiológica. 20 ed. Madrid: Harcourt, 1999
7. Polit DF, Hungler BP. Investigación científica en ciencias de la salud. 50 ed. México: McGraw-Hill Interamericana, 1997
8. Hulley SB, Cummings SR. Diseño de la investigación clínica. Un enfoque epidemiológico. Barcelona: Doyma, 1993
B
FICHA
IV
LA
COMUNICACIÓN CIENTÍFICA
El
artículo de investigación: los objetivos
La
pregunta a investigar es el objetivo del estudio, la incertidumbre en torno a
un problema de salud que el investigador pretende resolver; la respuesta debe
aportar una contribución útil a los conocimientos que ya se tienen acerca
del tema; la pregunta también debe ser factible de estudiar(8).
*
Las cualidades que deberá poseer un objetivo son las siguientes:
Pertinencia
Precisión
Realización
Lógica
Medible
Viable
*
Características de una buena variable respuesta(6):
$
Estar definida con precisión y antes de iniciar el estudio
$
Ser apropiada a la pregunta que se desea responder
$
Medir lo que se quiere medir
$
Ser suficientemente sensible para detectar el efecto de interés
$
Poderse medir con un método fiable, preciso y reproducible
$
Poderse medir en todos los sujetos y de la misma manera
$
Ser única en la medida de lo posible. Si hay varias, es preferible
utilizar la más relevante y fiable