Editorial


ENFERMERÍA BASADA EN LA EVIDENCIA

 

        En la década de los ochenta en la Facultad de Medicina de la Universidad McMaster de Canadá, fue acuñado el término Medicina Basada en la Evidencia (MBE) para denominar el proceso sistemático de búsqueda, evaluación y uso de los hallazgos de la investigación biomédica como base esencial para la toma de decisiones en la práctica clínica. Está basada en cuatro conceptos generales: la investigación, la experiencia del clínico, las preferencias/valores de los usuarios y los recursos disponibles.

        La enfermería Basada en la Evidencia (EBE) es un movimiento nuevo que se apoya en las bases conceptuales de la Medicina Basada en la Evidencia, surge pues, como un medio para que el profesional de enfermería afronte mejor los retos de su profesión, tales como la existencia de un enorme volumen de información científica en evolución continua, la exigencia de ofrecer la máxima calidad asistencial a sus pacientes y la limitación de recursos destinados a la atención sanitaria.

        La EBE es un proceso en el que los problemas reales y potenciales que afectan la salud de los usuarios se presentan como preguntas, cuya respuesta se busca y evalúa sistemáticamente a partir de los resultados de la investigación más reciente, y que sirve de base para la toma de decisiones. Ahora bien, las decisiones no deben basarse únicamente en los resultados obtenidos a través de la investigación: es necesaria la integración de la experiencia clínica personal.

        Los buenos profesionales utilizan tanto la competencia clínica individual como la mejor evidencia externa disponible, ya que ninguna de las dos por separado es suficiente: sin competencia clínica existe el riesgo de que la práctica llegue a estar tiranizada por la evidencia, ya que incluso una excelente evidencia externa puede ser inaplicable o inapropiada en determinados casos, del mismo modo que sin la mejor evidencia actual, el riesgo es que la práctica quede rápidamente desfasada, en perjuicio del paciente. Existe un tercer elemento en la práctica de la EBE, que es la opinión del usuario.

        Sackett define la Práctica Basada en la Evidencia del siguiente modo: "Es el uso consciente, explícito y juicioso de la actual y mejor evidencia que aporta la investigación sobre el cuidado individualizado de los pacientes".
                1. Convertir la necesidad de información generada por un paciente en preguntas que puedan responderse.
                2. Buscar eficientemente la mejor evidencia para responderlas.
                3. Evaluar críticamente esta evidencia en cuanto a su validez y utilidad
                4. Aplicar los resultados.
                5. Evaluar el rendimiento clínico.

    Desde la perspectiva de la evidencia, la concepción de la práctica de  enfermería se ve modificada, en la medida que brinda la posibilidad de revisar, reconstruir y rehacer los servicios que presta a la luz de pruebas válidas (aproximación a la verdad) y útiles (aplicabilidad clínica) procedentes de la investigación. Proporciona instrumentos críticos de análisis, interpretación y valoración de documentos científicos; métodos de revisión de la literatura científica y localización de artículos pertinentes y finalmente, formas para resumir y sintetizar la información relevante para utilizarla en la práctica diaria o para comunicarla a la comunidad científica.

        La evidencia científica en enfermería nos da la autoridad para cambiar la realidad asistencia en base a argumentos sólidos y bien informados. Es un medio excelente para difundir la voz de la enfermería en nuestros sistemas de salud, para mejorar la práctica asistencia y el cuidado de las personas a las que atendemos diariamente, es quizás ese instrumento que estábamos esperando para cambiar algunos problemas de nuestra práctica, sobre todo los relacionados con la investigación y el uso de la misma.