EVALUACIÓN Y CUIDADOS DE LA ANSIEDAD COMO RESPUESTA A ALGUNAS TÉCNICAS DE ENFEMERÍA
José Miguel Latorre Postigo
Elías Rovira Gil
Se
presentan aquí una serie de cuestionarios encaminados a la evaluación de los
componentes de la respuesta de ansiedad a algunas técnicas de Enfermería. Estas
son: sondaje vesical, canalización de vena periférica, sondaje nasogástrico,
urografía, electrocardiograma, gasometría arterial y punción venosa.
1.- INTRODUCCIÓN Y PLANTEAMIENTO
TEÓRICO
La
situación de hospitalización, ya por sí sola, genera un elevado índice de
ansiedad en los pacientes. Más aún si éstos van a ser sometidos a una serie de
técnicas, que, en algunos casos, conllevan un incremento de la ansiedad ya
existente. Este estado físico-psíquico se debe fundamentalmente al impacto de
la enfermedad (desde el punto de vista del sujeto enfermo), a la
hospitalización y a las expectativas con respecto a los cuidados, tratamiento e
intervenciones a las que puede (o supone) va a ser sometido (p.e. Taylor, 1979;
Rachman y Phillips, 1975; Raaven, Freeman y Halley, 1982; Taylor, 1986;
Sarafino, 1990).
Tradicionalmente,
la ansiedad del paciente ha sido considerada como algo colateral, ajeno a los
cuidados y que, por lo tanto, solo debe ser disminuida como entidad global. Sin
embargo, desde hace unos años se vienen tipificando los distintos diagnósticos
de Enfermería posibles, y la ansiedad es considerada como tal, por tratarse de
un problema que puede solucionarse con acciones de Enfermería. En Estados
Unidos se celebran Conferencias para la Clasificación de los Diagnósticos de
Enfermería, reconociendo la ansiedad como diagnóstico en el año 1982;
reconocimiento al que se irán sumando posteriormente muchos otros países.
Se
puede definir la ansiedad como “varias combinaciones de manifestaciones físicas
y psíquicas, no atribuibles a un peligro real y que ocurren en forma de ataques
o como un estado persistente” (Gelder et al, 1984). La palabra ansiedad se
introdujo en el lenguaje como una traslación del término freudiano “agnst”
(angustia), el cual significaba una combinación de afecto negativo y arousal
fisiológico. Para Freud, la ansiedad neurótica era una manifestación de
conflictos inconscientes (Freud, 1926). Más tarde los teóricos del aprendizaje
sugieren que la ansiedad no es una característica de la personalidad, sino que
se trata de una conducta aprendida a través de aprendizaje clásico, operante o
vicario y que puede desarrollarse como resultado de un peligro real o percibido
(Marks, 1987)
En
cualquier caso, aunque la ansiedad pueda ser un reflejo de estados internos se
asocia generalmente con sucesos estresantes externos, observando que algunas
personas pueden ser más vulnerables que otras. La ansiedad puede ser
experimentada por cualquier persona, ya que esencialmente es una respuesta al
estrés. Por esto, prepara al individuo para la acción a la hora de enfrentarse
a un peligro. Hay muchas ocasiones en las que, incluso, esta respuesta puede
ser vital.
Cuando
hay estrés o peligro real, el organismo se prepara para la acción mediante la
secreción de adrenalina, presentándose entonces las sensaciones corporales
propias de la ansiedad. En ese momento la respuesta de estrés puede facilitar
la ejecución, pero a partir de cierto punto ésta se deteriora. Esto lo podemos ver
en la curva que se presenta en la figura 1.


![]()
Optimum level of stress
Performance
stress
Low High
Fig. 1 The stress and
performance curve
La
ansiedad influencia diversos aspectos del comportamiento humano: la habilidad
perceptiva, el aprendizaje, la memoria, el apetito, el funcionamiento sexual y
el sueño (entre otras). Así, el problema de la ansiedad puede reflejarse en
distintas habilidades y manifestarse por sí solo de diversas formas (Kennerley,
1990). El sentimiento de ansiedad es provocado por estímulos antecedentes o
sucesos desencadenantes. Estos pueden ser externos o internos (creencias). Por
lo tanto, es una combinación de sucesos externos e internos que provocan una
incómoda sensación de angustia.
La experiencia de la ansiedad tiene
como resultados diversas conductas o estados. La consecuencia más común es el
miedo hacia un objeto o situación, generalmente a la propia sensación de
ansiedad. Así, como podemos ver en la figura 2, la ansiedad se convierte en un
ciclo cerrado que produce una respuesta cada vez mayor. La experiencia física
de la ansiedad y los pensamientos negativos hacen que se incremente la tensión.
Este es el principio del problema de la ansiedad ya que cuando el estresor ya
no está presente la conducta se mantiene o, incluso, se incrementa.




Ansiedad sensaciones ansiedad pensamientos
Físicas amenazantes
Fig. 2. El ciclo de la ansiedad
Por otro lado, las personas más vulnerables a la ansiedad generan, ante determinados sucesos externos o internos, un miedo anticipatorio el cual a su vez provoca la aparición de los síntomas de ansiedad. En este punto, el problema de la ansiedad puede aparecer en ausencia de un estresor actual (ver figura 3).


Miedo anticipatorio síntomas de ansiedad
Fig.
3. Ciclo del miedo-ansiedad
La ansiedad tiene tres componentes: factores comportamentales, síntomas físicos y pensamientos amenazantes. En primer lugar, la ansiedad afecta directamente al comportamiento y a la actividad. Por ejemplo, puede causar insomnio, hiperactividad, y conductas repetitivas. La más común de todas las respuestas es la necesidad de huida o escape.
En
segundo lugar, la excesiva actividad del sistema nervioso simpático o el
incremento de la tensión muscular se experimenta en forma de una amplia
variedad de síntomas físicos. Son comunes los sentimientos de dificultad
respiratoria, las palpitaciones, dolores precordiales, etc. Las complicaciones
relacionadas con el sistema nervioso central incluyen confusión, enturbiamiento
de la visión, vértigos, etc. Los síntomas relacionados con el tracto
gastrointestinal son: incomodidad epigástrica, flatulencia, náuseas, sensación
de opresión, etc. Los signos y síntomas genitourinarios pueden incluir el
incremento de la frecuencia y la urgencia en la micción, impotencia en el
hombre, disminución de la libido y complicaciones como la amenorrea o dismenorrea
en la mujer. Otros síntomas relacionados son la tensión muscular, como las
cefaleas, los temblores, etc. Una consecuencia probable de esta tensión es la
fatiga.
Por
último, la ansiedad conlleva pensamientos amenazantes. Estos son pensamientos
estresantes y repetitivos que acompañan al incremento del arousal. Estos
pensamientos (o fantasías) están relacionados con un posible peligro o una
amenaza física externa. Generalmente, estos pensamientos giran en torno a un
posible daño físico o psíquico. También es importante destacar que cuando la
ansiedad es excesiva podemos encontrar problemas de atención y de memoria.
En
resumen, los tres componentes de la ansiedad se presentan normalmente juntos
pero el nivel que alcanza cada uno varía de unas personas a otras. Para evaluar
estos componentes de la ansiedad se han elaborado diversos cuestionarios y
escalas; nosotros hemos elegido dos de ellas como representativas y de gran
utilidad para el profesional de Enfermería. La tabla 2 es el “inventario de
registro de indicadores de tensión y ansiedad” (Cautela, 1977). La tabla 3 es
la “Escala de ansiedad estado” (Charot y Sandin, 1985). (Ver tablas en Anexo)
2.- CUIDADOS Y TÉCNICAS DE
ENFERMERÍA SU RELACIÓN CON LA ANSIEDAD
La
aparición o aumento del dolor hace que el paciente hospitalizado piense en un
agravamiento de su enfermedad. Estos pensamientos negativos generan un aumento
de la ansiedad lo que a su vez aumenta la percepción del dolor, produciéndose
un círculo vicioso ansiedad-dolor. Si tenemos en cuenta que se ha establecido
que la ansiedad conlleva una disminución de las defensas inmunológicas (Valdés
y Flores, 1985) y un aumento de los umbrales perceptivos que dificultan la EPS
(Haber, 1982), parece claro que al entrar en dicho ciclo puede favorecer un aumento
en el tiempo de hospitalización de un paciente.
Los
grandes cambios que un enfermo experimenta en su vida cotidiana al ser
hospitalizado, provocan en él un aumento de la ansiedad. Las distintas
experiencias que un paciente puede experimentar en un centro hospitalario y
cómo reacciona ante ellas, han sido estudiadas por Rachman y Phillips y por
Volicer y Bohanon en 1975. Estos últimos elaboraron una lista de 50
experiencias y las ordenaron según el grado de ansiedad con el que los
pacientes respondían a las mismas. (Ver tablas en Anexo).
Como
se puede observar, las experiencias que mayor ansiedad producen son las
relacionadas con el dolor, el miedo a las consecuencias de la enfermedad y la
falta de información sobre ésta, hecho que hemos podido contrastar en un
reciente estudio sobre los pacientes de una planta de Traumatología (Rovira y
Latorre, 1990).
No
obstante, a todas estas fuentes de ansiedad general, podemos añadir las
proporcionadas por las características intrínsecas de las distintas técnicas de
Enfermería, a las que un paciente suele ser sometido. En relación con este
punto nos planteamos la necesidad de valorar los componentes de las diferentes
técnicas, que pueden influir sobre el grado de ansiedad de los sujetos. Para
realizar el estudio y cumplir este objetivo diseñamos una serie de
cuestionarios que se componían de una parte general para todas las técnicas y
otra específica para cada una de ellas. Las técnicas seleccionadas fueron el
sondaje vesical, la canalización de vena periférica, el sondaje nasogástrico,
la urografía, el electrocardiograma, la gasometría arterial y la punción
venosa.
Una
vez seleccionadas las técnicas pasamos a elaborar una lista de las
características propias de cada una que pudieran provocar un aumento en el
nivel de ansiedad. Estas características hacen referencia a pensamientos
negativos o positivos que el sujeto desarrolla antes o durante la realización
de la técnica, y que debe valorar según su intensidad, de 0 a 5. Así por
ejemplo, algunos de los ítems propios de cada técnica son:
-Sondaje
vesical:
“Pensaba
en la vergüenza que pasaría cuando tocaran mis partes más íntimas”
-Cateterización
de vena periférica:
“Pensaba que se rompería el plástico
de la aguja y quedaría en mis venas”
-Sondaje
nasogástrico:
“Pensaba que no podría respirar
bien”
-Urografía:
“Pensaba en toda la información que
esta prueba aportaría sobre mi enfermedad”
-Electrocardiograma:
“Pensaba en una mala conexión y que
me electrocutaría”
-Gasometría
arterial
“Pensaba por qué me pinchaban en ese
sitio tan doloroso”
-Punción
venosa:
“Pensaba que iban a atravesar la
vena”
Los
cuestionarios quedaron diseñados al completo y en la actualidad nos encontramos
en una fase de recogida de datos de una amplia muestra, tanto de sujetos en
situación de hospitalización como en régimen ambulatorio. Esperamos obtener una
muestra de, al menos, 100 sujetos por cada una de las técnicas.
3.-
CONCLUSIONES.
De todo lo expuesto
anteriormente podemos concluir que la ansiedad puede y debe ser tenida en
cuenta por el profesional de Enfermería. Este, debe estar capacitado para
diagnosticar la ansiedad y planificar acciones que la hagan disminuir o
desaparecer, sabiendo integrar este aspecto dentro del plan general de cuidados
de un paciente. Para diagnosticar y valorar la ansiedad el equipo de Enfermería
de un centro puede unificar criterios y tomar alguno de los cuestionarios
existentes para tal fin, que les permitan valorar de forma rápida y sencilla el
nivel de ansiedad. En el trabajo que nos hallamos realizando además de este
nivel general de ansiedad, pretendemos aislar los componentes de la ansiedad
producida por cada una de las técnicas citadas. Con ello en un futuro se podrán
prevenir estos aspectos.
-Cautela, J.R. (1977), citado en Cautela, J.R. y Groden, J.L. (1985): Técnicas de relajación: manual práctico para adultos, niños y educación especial. Barcelona, Martínez Roca
-Charot, P. y Sandin, B. (1985):
El cuestionario de evaluación del nivel de ansiedad estado. En A.
Polaino-Lorente (Ed): Psicología Patológica. UNED, Madrid
-Freud, S. (1926): On psychopathology: Inhibitions, symptoms and
anxiety. En The Pelican Freud Library, (ed. A. Richards), Vol. 10. (1979).
Penguin Books, Middlesex
-Gelder, M.G. et al. (1989): The Oxford Textbook of Psychiatry. Oxford
University Press
-Haber, J. et al. (1982): Comprehensive Psychiatric Nursing. N.Y.
McGraw-Hill
-Kenerley (1990): Managing Anxiety. A training manual. Oxford Medical
Publications
-Latorre y Rovira (1991):
Diagnóstico y Cuidados de Enfermería de la ansiedad en el paciente
traumatológico. Notas de Enfermería, 2, pp.
-Marks, I.M. (1987): Fears, phobias and rituals: panic, anxiety and
their disorders. Oxford University Press
-Rachman y Phillips (1978): Psychology and Medicine. Baltimore, Penguin
-Taylor (1986): Health Psychology. N.Y., Random House
Tabla
1. Orden de clasificación y medias de la clasificación de los sucesos
relacionados con el estrés producido por la hospitalización.
Orden suceso media
1 Que haya
personas desconocidas durmiendo en la misma habitación 13,9
2 Tener que
comer a horas distintas de las habituales 15,4
3 Tener que
dormir en una cama distinta de la habitual 15,9
4 Tener que
llevar la bata del hospital 16,0
5 Tener
aparatos extraños alrededor 16,8
6 Ser
despertado durante la noche por la enfermera 16,9
7 Tener que
recibir ayuda para poder bañarse 17,0
8 No poder
recibir los periódicos, oír la radio, ver la televisión, cuando se desea
17,7
9 Tener un
compañero de habitación que tiene demasiadas visitas 18,1
10 Tener que
permanecer en la cama o en la misma habitación durante todo el día
19,1
11 Sentir olores
extraños alrededor 19,4
12 Tener un
compañero de habitación que está gravemente enfermo o que no
puede
hablar 21,2
13 Tener que
recibir ayuda para usar el orinal 21,5
14 Tener un compañero
de habitación que es desagradable 21,6
15 Que los
amigos no te visiten 21,7
16 Estar en una
habitación en la que hace demasiado frío o demasiado calor
21,7
17 Pensar que tu
apariencia física puede haber cambiado después de la
hospitalización
22,1
18 Estar en el
hospital durante las vacaciones o en fechas señaladas para la familia 22,3
19 Pensar que
puedes sufrir dolores debido a la cirugía o a los análisis 22,4
20 Preocuparse
por estar separado del cónyuge 22,7
21 Tener que
comer comida fría o desabrida 23,2
22 No poder
llamar a la familia o a los amigos por teléfono 23,3
23 Recibir
cuidados de un médico desconocido 23,4
24 Ir al
hospital a causa de un accidente 23,6
25 No saber
cuándo van a hacerle cosas a uno 24,2
26 Ver que el
personal sanitario está apurado 24,5
27 Pensar que va
a perder dinero a causa de la enfermedad 25,9
28 Tener que
tomar medicación que provoque malestar 26,0
29 Que los
médicos o las enfermeras hablen muy deprisa o utilicen palabras
que uno no
puede entender 26,4
30 Sentir que se
es dependiente de la medicación 26,4
31 Que la
familia no te visite 26,5
32 Saber que hay
que someterse a una operación 26,9
33 Estar
hospitalizado lejos del hogar 27,1
34 Ser
hospitalizado repentinamente cuando no se esperaba 27,2
35 Que no
respondan al botón de llamada 27,3
36 Que el seguro
no cubra la hospitalización 27,4
37 Que el
personal no responda a las preguntas 27,6
38 Echar de
menos al cónyuge 28,4
39 Ser
alimentado mediante tubos 29,2
40 No obtener
alivio de la medicación contra el dolor 31,2
41 No conocer el
resultado o motivos del tratamiento 31,9
42 No recibir
medicación contra el dolor cuando se necesita 32,4
43 No saber con
seguridad que enfermedad se padece 34,0
44 Que no le
digan a uno su diagnóstico 34,1
45 Pensar que
podría perder la audición 34,5
46 Saber que se
padece una enfermedad grave 34,5
47 Pensar que se
podría perder un riñón o algún otro órgano 35,6
48 Pensar que
podría tener un cáncer 39,2
49 pensar que
podría perder la vista 40,5
INSTRUCCIONES
Algunas de las reacciones que la gente manifiesta habitualmente aparecen abajo. Usted debe indicar en las alternativas de respuesta (0, 1, 2, 3, 4), de cada forma de reacción o frase, el grado en que manifiesta estas reacciones en este momento.
No
existen contestaciones buenas ni malas. Procure contestar poniendo, pues, la
máxima sinceridad. No emplee demasiado tiempo en cada frase, pero trate de dar
la respuesta que mejor describa sus reacciones ahora mismo.
|
|
Nada |
Un poco |
Regular |
Bastante |
mucho |
|
1. Me siento nervioso |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
|
2. Sudo |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
|
3. Me atrae esta situación |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
|
4. Me siento ansioso |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
|
5. Tengo tensión emocional en el
estómago |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
|
6. Mis movimientos y gestos son
fáciles y cómodos |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
|
7. Las manos me tiemblan |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
|
8. El corazón me late con
rapidez |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
|
9. Disfruto con esta situación |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
|
10. Me comporto de forma
relajada |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
|
11. Mi respiración es rápida |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
|
12. Tiendo a rechazar esta
situación |
0 |
1 |
2 |
3 |
4 |
FORMULARIO II. INVENTARIO DE INDICADORES DE TENSIÓN Y
ANSIEDAD.

Nombre:
__________________________________
Fecha ________________________
Las
personas sienten de diferentes formas que están tensas o ansiosas. Señale a
Continuación
aquellas formas que se puedan aplicar en su caso:
1. Usted
siente tensión en:
a. La frente
( )
b. La parte de
atrás del cuello ( )
c.
El pecho ( )
d. Los hombros
( )
e. El estómago
( )
f.
La cara ( )
g. Otras
partes del cuerpo ___________________
2. Usted suda
( )
3. Su corazón
late deprisa ( )
4. Puede
sentir los latidos de su corazón ( )
5. Puede oír
los latidos de su corazón ( )
6. Siente
rubor o calor en la cara ( )
7. Siente su
piel fría y húmeda ( )
8. Le
tiemblan:
a. Las manos
( )
b. Las piernas
( )
c.
Otras partes ______________
9. Nota en su
estómago una sensación similar a la que siente cuando se para de repente un
ascensor ( )
10. Siente
náuseas en el estómago ( )
11. Nota que
sujeta con demasiada fuerza las cosas (por ejemplo, el volante del coche o el
brazo de la silla) ( )
12. Se rasca
una parte del cuerpo ( ). Zona que se
rasca: _________________
13. Cuando
tiene las piernas cruzadas mueve la que está encima, arriba y abajo ( )
14. Se muerde
las uñas ( )
15. Le rechinan
los dientes ( )
16. Tiene
problemas con el lenguaje ( )