ACCIDENTES INFANTILES (1) ALCANCE DEL PROBLEMA Y CONSIDERACIONES EPIDEMIOLÓGICAS
M.ª Victoria Delicado Useros,
profesora de Salud Pública, EUE
Antonia Alfaro Espín, profesora de
Enf. Materno-Infantil, EUE
Universidad
de Castilla-La Mancha
En
este primer artículo sobre accidentes infantiles se pretende describir la
transcendencia del problema mediante la exposición de indicadores cuantitativos
y cualitativos de los mismos.
Así
mismo, describimos todas aquellas variables que caracterizan a los diferentes
elementos de la cadena epidemiológica de los accidentes, con la intención de
conocerlos en profundidad para derivar de ello una serie de actuaciones
preventivas a distintos niveles.
Este
aspecto, la prevención, será desarrollado en un próximo artículo.
En los
países desarrollados se ha vivido un avance en lo que va de siglo que ha
cambiado el panorama sanitario de un modo radical: la mortalidad global ha
disminuido, la esperanza de vida se ha alargado, las plagas de otros tiempos se
han controlado (hambrunas, enfermedades transmisibles, etc.) y, en casi todos
estos países, se han implantado servicios nacionales de salud que cubren en lo
elemental las necesidades sanitarias de la población.
Otra
de las proezas de este siglo es el importante descenso de la mortalidad de la
infancia, este descenso ha sido fundamentalmente a cuenta de las muertes
debidas a enfermedades infecciosas, desnutrición y disminución de la mortalidad
en los primeros meses de vida. Sin embargo, han aparecido los accidentes como
una de las primeras causas de muerte para amplios grupos de la población, en
especial, para la infancia, adolescencia y juventud.
Los
accidentes constituyen una causa de muerte exógena y por tanto, vulnerable a
las actuaciones preventivas de las políticas de salud. No obstante, el éxito en
su control está lejos de lograrse y aún parece que es un mal inherente al
desarrollo y la tecnificación ante el cual las poblaciones de los países
avanzados nos sentimos indefensos y desamparados.
Nos
proponemos hacer, en dos artículos consecutivos, un estudio pormenorizado de
este importante problema de salud pública, abordando su importancia y
epidemiología en este primero, y las actuaciones preventivas en el siguiente.
Partimos
de la definición de accidente como “acontecimiento fortuito, generalmente
desgraciado o dañino, o acontecimiento independiente de la voluntad humana,
provocado por una fuerza exterior que actúa rápidamente y que se manifiesta por
un daño corporal o mental”. (OMS, 1958).
La
importancia de los accidentes infantiles en los países del mundo desarrollado
es debida, en primer lugar, a que constituyen la primera causa de muerte para
la población de 1 a 14 años, sin embargo, su transcendencia social incluye
otras muchas razones, algunas de la cuales exponemos a continuación.
1.- Mortalidad
Los
accidentes son la primera causa de muerte, en nuestro país, para los grupos de
edad de 1 a 4 años y 5 a 14 años. La tasa por 100.000 habitantes era en 1979
(último año del que se disponen datos) de 19,2 para el grupo de 1 a 4 años
suponiendo el 26,93% de todas las muertes de esa edad. (Fig. 1). Para el grupo
de 5 a 14 años la tasa era de 13,9 y la proporción se eleva al 38,57% de todas
las muertes ya que la mortalidad por otras causas desciende para este grupo de
edad que tiene la tasa global de mortalidad más baja. (Fig. 2).
Figura 1.
|
Causas
de la muerte en el grupo de edad de 1-4 años en ambos sexos en España (1979) |
||
|
|
Tasas por 100.000 habitantes |
proporciones |
|
1. Accidentes,
envenenamientos y violencia. Accidentes
de vehículos a motor |
19,2 6,4 |
26,93 9.04 |
|
2. Enfermedades
infecciosas y parasitarias. Infección
meningocócica Sarampión Tuberculosis |
13,5 8,4 0,7 0,4 |
18,90 11,78 1,02 0,59 |
|
3. Anomalías
congénitas Anomalías
congénitas del corazón |
9,7 5,1 |
13,60 7,23 |
|
4. Enfermedades
de aparato respiratorio |
6,4 |
9,04 |
|
5. Tumores Leucemia Las demás causas Todas las causas |
7,5 2,4 14,9 71,2 |
10,55 3,32 21,78 100,00 |
Figura 2.
|
Causas
de la muerte en el grupo de edad de 5-14 años en ambos sexos en España (1979) |
||
|
|
Tasas por 100.000 habitantes |
proporciones |
|
1.
Accidentes, envenenamientos y violencia Accidentes
de vehículos a motor |
13,9 6,2 |
38,57 18,12 |
|
2.
Enfermedades infecciosas y parasitarias Infecciones
meningocócicas Sarampión Tuberculosis |
2,1 1,1 0,03 2,14 |
6,10 3,14 0,09 0,40 |
|
3.
Anomalías congénitas Anomalías
congénitas del corazón |
2,0 1,1 |
5,87 3,09 |
|
4.
Enfermedades de aparato respiratorio |
2,1 |
6,10 |
|
5.
Tumores Leucemia Las demás causas Todas las causas |
7,1 1,8 7,8 34,3 |
20,63 5,25 22,74 100,00 |
Los
datos encontrados de países desarrollados no difieren sustancialmente de los de
España: las estadísticas canadienses del año 1981 muestran unas tasas de muerte
por accidentes de 28/100.000 habitantes para el grupo de 1 a 4 años y de 35
para el grupo de 5 a 19 años (referidas al año 1977). El departamento de Salud
de USA publica en 1978 unas tasas de 1976 de 27,9 para el grupo de 1 a 4 años,
en ambos casos los accidentes son la primera causa de muerte para esas edades.
Las tasas en Francia, según Manciaux (1978), oscilan entre 10 y 40 según las
edades y afirma, además que la evolución de la tasa de mortalidad por
accidentes para la infancia no es favorable.
Al
no disponer de datos más actuales, no podemos afirmar que, en nuestro país,
esta tendencia sea así mismo desfavorable.
En
Castilla-La Mancha la tasa global de mortalidad/100.000 habitantes en 1985 es
de 67,89 para el grupo de 1 a 4 años y de 28,05 para el grupo de 5 a 14 años,
esto que supone un ligero descenso respecto a las tasas de España de 1979 (71,2
y 34,3) para cada uno de los grupos de edades respectivamente), no sabemos
hasta qué punto supone también un descenso de la mortalidad por accidentes en
la infancia.
2.- Morbilidad
“La
mortalidad es una medida muy burda para apreciar la magnitud del problema que
representan los accidentes. La tasa de mortalidad revela solamente una pequeña
fracción de los accidentes que sufren los niños”. (Mande, 1978)
La
OMS en 1958 se refiere a la mortalidad por accidentes como “la parte visible de
un iceberg”.
No
es fácil calcular la incidencia real de accidentes en la población infantil, la
relación entre accidentes mortales y no mortales es apreciada de distinta forma
por los estudiosos del tema: Carithers y Dreyere afirman que se da un caso
mortal por cada 100 accidentes y 4 inválidos permanentes, Weithley afirma que
esta relación es 200 veces más elevada, un estudio prospectivo belga (Obras
nacionales de la infancia, 1961) señala un caso oral por 890 accidentes con 1
invalidez permanente y 1,5 cicatrices importantes, de los 4.239 niños
estudiados el 44% tuvieron al menos un accidente durante un año.
Los
accidentes son una causa de hospitalización infantil de importancia: para el
grupo de edad de 1 a 4 años se sitúan en tercer lugar en nuestro país según la
Encuesta de Morbilidad Hospitalaria de 1986 y en segundo lugar para el grupo de
5 a 14. (Ver Fig. 3 y 4)
Figura 3.
|
Enfermos
dados de alta según diagnóstico definitivo por 100.000 habitantes en cada
grupo de edad. (Diagnósticos más frecuentes) |
||||
|
|
0-1 a |
1-4 a |
5-14 a |
total |
|
Enf. apar. resp. |
2.821 |
2.209 |
726 |
5.756 |
|
Signos, síntomas y rst. mórbidos
|
2.795 |
1.006 |
521 |
4.286 |
|
Enf. infecciosas intestinales |
2.386 |
559 |
117 |
3.062 |
|
Enf. apar. Diges |
1.312 |
539 |
507 |
2.358 |
|
Accidentes |
549 |
743 |
596 |
1.888 |
|
Anomalías congen. |
1.253 |
334 |
186 |
1.773 |
Figura 4.
|
Enfermos
dados de alta por accidente según causas por 100.000 habitantes en cada grupo
de edad |
||||
|
|
0-1 a |
1-4 a |
5-14 a |
total |
|
Fracturas |
143 |
151 |
258 |
552 |
|
Luxaciones, esguinces y
desgarros |
39 |
13 |
28 |
80 |
|
Traumatismos internos |
130 |
146 |
135 |
411 |
|
Heridas y traumat de los vasos
sang. |
6 |
67 |
51 |
124 |
|
Quemaduras |
45 |
75 |
10 |
130 |
|
Intoxicaciones y envenenamientos |
50 |
137 |
15 |
202 |
|
Otros traumatismos y envenenamientos |
136 |
154 |
99 |
386 |
|
Total |
549 |
743 |
596 |
1.888 |
Respecto a la necesidad de uso de los servicios sanitarios por accidente, éstos, se sitúan en primer lugar como causa de atención en urgencias hospitalarias y suponen también una importante causa de derivación desde los centros de atención primaria a hospitales. En un estudio emprendido en Albacete los accidentes den menores de 6 años suponen entre el 20 y el 25% de todas las urgencias hospitalarias de ese grupo de edad (datos provisionales de 1989).
Aunque
estos datos ya dan una idea de la magnitud del problema, no debemos olvidar que
a los servicios de salud sólo acuden aquellos accidentados con lesiones de
cierta importancia y, por tanto, son muchos más los accidentes que se producen,
unos sin lesiones y otros atendidos en el domicilio o en otros centros.
3.- Coste social
El coste
de los accidentes infantiles es elevado, no sólo porque económicamente resultan
gravosos, sino porque el alcance del problema sacude a todo el sistema social y
repercute en su propia organización y proyección de futuro: “los accidentes
causan hoy más pérdidas de vidas de jóvenes que cualquiera de las guerras que
el mundo ha conocido” (Gestal Otero, 1988).
El
tratamiento de los accidentes supone un capítulo económico importante: las
estancias hospitalarias, el uso de los servicios de salud, la atención a las
lesiones y secuelas de los mismos, las invalideces permanentes que ocasionan,
etc., son, en su conjunto un desembolso económico alto, ya sea para los
servicios sanitarios públicos de un país, o para la economía de las familias
que los padecen.
Sin
embargo, son más graves las consecuencias de los accidentes mortales, no sólo
por el coste moral que entrañan para las familias que las padecen, sino también
por la merma en la capacidad productiva de un país que se evalúa como los años
potenciales de vida perdidos (APVP = Esperanza de vida al nacer – Edad del
fallecimiento), y, que en el caso de
los accidentes infantiles, son muchos. Las invalideces permanentes son, también,
una pérdida de elementos productivos, además de una nueva carga para la
sociedad y sus familias.
4.- Futuro demográfico
En una
época en que mundo desarrollado padece un envejecimiento paulatino y continuo
de su población, los niños y jóvenes que mueren por accidentes, constituyen un
fracaso de las necesidades y esperanzas en la regeneración biológica de la
especie humana.
En
la figura 5 observamos la evolución de la natalidad, mortalidad y población en
el último siglo y en la figura 6 la evolución futura de la población española.
El crecimiento negativo acecha a la vuelta del inicio del próximo siglo y, con
este panorama, la mortalidad de la infancia y adolescencia no hace sino ahondar
en el problema. Es cuestión prioritaria disminuir la mortalidad de niños y
jóvenes y, precisamente, es la de causa exógena (como es la mortalidad por
accidentes), la más vulnerable a la actuación de las políticas sanitarias.




![]()
Tasa por población
Mill. habt.
35
25
20
15 natalidad
10 mortalidad
1850
1950 1975 2010
años
Figura 5
Figura 6
|
Evolución
futura de la población española (en millones de habitantes) |
||||||
|
Año |
Población
en 31-12 |
Tasas
por mil |
||||
|
Total |
Varones |
Mujeres |
Natalidad |
Mortalidad |
Crec.
Natur. |
|
|
1981 |
37877 |
18590 |
19286 |
14,20 |
7,84 |
6,366 |
|
1986 |
38750 |
19038 |
19712 |
12,84 |
8,60 |
4,236 |
|
1987 |
38750 |
19123 |
19791 |
12,99 |
8,77 |
4,224 |
|
1988 |
39078 |
19208 |
19870 |
13,13 |
8,93 |
4,198 |
|
1989 |
39241 |
19293 |
19948 |
13,24 |
9,06 |
4,159 |
|
1990 |
39402 |
19378 |
20024 |
13,33 |
9,22 |
4,105 |
|
1991 |
39562 |
19462 |
20100 |
13,40 |
9,36 |
4,035 |
|
1992 |
39718 |
19545 |
20174 |
13,45 |
9,49 |
3,952 |
|
1993 |
39872 |
19626 |
20246 |
13,48 |
9,62 |
3,857 |
|
1994 |
40022 |
19706 |
20316 |
13,49 |
9,74 |
3,749 |
|
1995 |
40167 |
19783 |
20384 |
13,49 |
9,86 |
3,629 |
|
2005 |
41168 |
20327 |
20841 |
12,00 |
10,92 |
1,081 |
|
2008 |
41215 |
20360 |
20855 |
11,29 |
11,24 |
0,047 |
|
2009 |
41205 |
20358 |
20847 |
11,09 |
11,34 |
-0,245 |
|
2010 |
41184 |
20350 |
20834 |
10,93 |
11,44 |
-0,503 |
|
2015 |
40971 |
20256 |
20715 |
10,58 |
11,87 |
-1,292 |
|
2020 |
40667 |
20110 |
20557 |
10,66 |
12,25 |
-1,591 |
|
2025 |
40301 |
19922 |
20379 |
10,67 |
12,68 |
-2,011 |
|
2030 |
39788 |
19648 |
20140 |
10,38 |
13,38 |
-2,998 |
En los
accidentes encontramos tres elementos básicos:
-sujeto
susceptible
-medio
ambiente físico y humano favorable
-agentes
que lo provocan
“Esta
analogía con la enfermedad transmisible nos lleva a preguntarnos si el sujeto
puede ser menos afectable y más precavido; si el ambiente puede hacerse menos
peligroso y si el agente causal puede controlarse. De la contestación a estas
preguntas nacen las nociones actuales de prevención. (Gestal Otelo, 1988).
Para
poder abordar las actuaciones preventivas oportunas, es necesario conocer a
fondo todos los elementos que intervienen, favorecen, predisponen, desencadenan
e incluso agravan los accidentes infantiles. La caracterización epidemiológica
nos va a permitir saber cuales son las posibilidades de actuación: su
rentabilidad, eficacia, coste, aceptación social, etc. Todo ello es necesario
para un abordaje global del problema.
Desentrañar
cada uno de los elementos de la cadena epidemiológica en los accidentes que se
producen, como los planteados en la Fig. 7, nos va a permitir un tratamiento
profundo del tema.
Figura 7.
|
Sujeto |
Niño de
3 años |
Niño de
11 años |
|
Medio ambiente material |
Cocina |
Calle de la escuela |
|
Medio ambiente humano |
Ausencia de la madre |
Grupo de escolares jugando en la
calle |
|
Agente |
Cacerola de agua hirviendo |
Automóvil |
|
Naturaleza del accidente |
Quemadura |
Fractura abierta |
1.- Sujeto susceptible
Diferentes
estudios realizados concuerdan en este punto: todos los niños son susceptibles
de padecer accidentes.
El
perfil psicológico del niño accidentado es el de un niño normal, no obstante
ciertos rasgos de carácter como la hiperactividad e hiperemotividad aumentan el
riesgo.
Existen
dos categorías de niños especialmente susceptibles de accidentes:
-niños
con déficit sensorio-mentales o inhábiles
-niños
intrépidos que no temen a nada
“Las
características epidemiológicas de los accidentes durante la infancia no son
las de un periodo homogéneo y estable, cubren toda la gama de periodos
sucesivos por los que atraviesa el niño a lo largo de su desarrollo. Las
características del desarrollo psicomotor del niño a una edad determinada hacen
peligrosas situaciones que son inofensivas para un niño de otra edad”.
(Mackinstosh, 1978).
Es,
por tanto, la variable edad la más importante a la hora de caracterizar al
sujeto susceptible de padecer accidentes infantiles:
a.- Lactantes: los niños y niñas
de esta edad no son capaces de protegerse a sí mismos y carecen de experiencia
para percibir el peligro pero la exposición a riesgos tampoco es excesiva. La
patología accidental está propiciada, en muchos casos, por terceros (descuido
de los padres o cuidadores). En esta edad se produce un gran número de accidentes
mortales, pero los accidentes no ocupan ni mucho menos una de las primeras
causas de muerte para este grupo. Las causas de muerte por accidente son
generalmente hipertermia brusca, sofocación, caídas, accidentes de tráfico,
quemaduras e intoxicaciones. El lugar de los accidentes es casi siempre el
hogar. (*hipertermia por exposición accidental a fuentes de calor)
b.- De 1 a 4 años: el verdadero
peligro de accidentes comienza en la edad en que el niño da sus primeros pasos.
Las
características personales que influyen en ello son: coordinación motora
imperfecta, macha tambaleante, curiosidad insaciable, observación fragmentaria,
inhabilidad, desarrollo de independencia, interés por conocer lo que le rodea
que le hace tocar, coger o llevarse a la boca lo que encuentra... etc. y,
además, sigue sin distinguir el peligro al principio de esta etapa.
Diferentes
autores consideran esta edad como la de mayor riesgo. Los accidentes más
frecuentes son caídas y traumatismos, heridas, ingesta de cuerpos extraños y
quemaduras; las causas de muerte accidental en esta edad son por orden de
importancia: accidentes de tráfico, ahogamientos por inmersión, intoxicaciones,
envenenamientos y caídas. Los accidentes suelen producirse en el hogar y
alrededores.
c.- De 5 a 9 años: a esta edad los
niños y niñas acuden al colegio, juegan con otros en parques, plazas y calles,
realizan sus primeras excursiones en grupo. Su carácter sigue siendo curioso,
no son capaces de valorar bien el peligro y los riesgos y, por tanto siguen
sufriendo muchos accidentes. No obstante, ya son capaces de comprender los
peligros del agua, fuego, tráfico, etc. y de mantener una conducta correcta que
les proteja.
Los
accidentes más frecuentes siguen siendo caídas y traumatismos y los
responsables de mayor número de muertes: accidentes de tráfico, ahogamientos
por inmersión, caídas, quemaduras e intoxicaciones. Los accidentes en esta edad
se producen fuera del hogar y especialmente en la calle.
d.- De 10 a 14 años: este grupo de
edad abarca el periodo de preadolescencia y parte de la adolescencia y en ellos
aparece una característica nueva que condiciona la proclividad a los
accidentes, nos referimos a la conducta de “búsqueda del riesgo” derivada de su
afán de aventura y de independencia respecto a los adultos. Las causas de
accidentes más frecuentes no varían en lo fundamental aunque es de destacar la
aparición de intoxicaciones y envenenamientos de tipo voluntario; respecto a
las causas de muerte por accidente son en orden decreciente: accidentes de tráfico,
ahogamiento por inmersión, caídas, intoxicaciones y envenenamientos. Los
accidentes se producen fundamentalmente fuera del hogar.
Otra
variable que afecta de modo importante al sujeto susceptible en los accidentes
infantiles es el sexo: los accidentes son mucho más frecuentes en niños que en
niñas a partir del primer año de vida. La explicación ofrecida para ello es
diversa: “el carácter más intrépido del varón frente a la niña lo predispone
más a los accidentes” (Manciaux, 1978). Pensamos que este carácter intrépido no
aparece en el varón de forma innata, sino que la educación y el trato familiar
y social diferenciados para niños y niñas son el verdadero origen de ello, la
experiencia de escuelas infantiles donde se imparte una educación igualitaria demuestra
que niños y niñas son igualmente curiosos, aventureros, arriesgados o
inhábiles. Por otro lado, en los niños mayores no se da la misma permisividad
de los padres para chicos y chicas a la hora de salir de casa, practicar
deportes, etc.
Todo
ello justificaría que la mortalidad en la infancia por accidentes sea en
varones en torno al doble o triple que la de hembras, con variaciones según la
edad, como muestran las figs. 8 y 9.

Figura 8.


a =
accidentes
b = tumores
c =
enfermedades aparato circulatorio
d =
enfermedades aparato respiratorio
e =
enfermedades aparato nervioso
f = enfermedades aparato digestivo
g =
enfermedades por infección parasitaria
h =
síntomas y estados mal definidos
i =
enfermedades aparato urinario
j =
anomalías congénitas
Figura 9
2.- Medio Ambiente Social, Espacial y Temporal
2.1.- Medio familiar: existen una serie de circunstancias en este medio que favorecen los accidentes:
a) Falta de
vigilancia: son frecuentes los accidentes en niños confiados a personas
inadecuadas (ancianos con disminución de sus capacidades, hermanos mayores,
etc.), en casos de familias numerosas: “más de la mitad de los accidentes
ocurren en familias con tres o más hijos, que no representan en Francia más que
el 13% de las familias con hijos menores de 16 años” (Manciaux, 1978) y en los
casos de falta de autoridad (el niño infringe las prohibiciones de sus padres).
b) Ausencia
del orden: es un factor que multiplica alrededor del niño las ocasiones de
accidente: quemaduras, intoxicaciones, etc.
c) Condiciones
socioeconómicas: “los riesgos se encuentran aumentados en las familias de
condiciones socioeconómicas modestas” (Bersfentam). Circunstancias como
sobrepoblación del hogar, comodidades insuficientes, falta de espacio para
guardar productos peligrosos, justifican esta afirmación. Estas aseveraciones
son especialmente válidas en el caso de los accidentes domésticos los cuales
representan la mitad de los accidentes infantiles.
d) Falta de
educación: impide el conocimiento y evitación de los riesgos por parte de
padres y cuidadores.
2.2.- Medio ambiente espacial:
juega un papel muy importante en la génesis y naturaleza de los accidentes.
Cada medio ambiente tiene sus propios riesgos:
a) En la
ciudad: las construcciones antiguas y con falta de espacio, la falta de zonas
de juego próximas a las viviendas, ubicación de viviendas y escuelas cercanas a
vías de tráfico denso, etc. son factores que aumentan el riesgo de accidentes
infantiles.
b) En las
zonas rurales aparecen elementos nuevos como agentes causales de los
accidentes: estanques, pozos, balsas y otros almacenamientos de agua mal
protegidos, maquinaria agrícola, sustancias tóxicas utilizadas como
insecticidas y fertilizantes a las que los niños tienen acceso, presencia de
animales más frecuente que en las ciudades, etc. La falta de espacio en las
viviendas, las construcciones poco seguras y la ubicación próxima a vías de
tráfico denso son igualmente factores de riesgo de accidentes infantiles.
En el estudio del medio ambiente espacial hay que considerar con detenimiento el lugar del accidente:
-hogar: los accidentes domésticos representan la mitad de todos los accidentes. Respecto a las muertes por accidente “el 38% de las muertes accidentales en el grupo de 0-15 años se deben a accidentes domésticos y esta tasa llega al 58% entre los menores de 5 años”. (Haggerty).
Dentro
de la vivienda familiar los lugares más peligrosos son, en orden decreciente,
la cocina, el cuarto de baño, las escaleras, ventanas y balcones y el patio o
jardín cuando existe.
-escuela:
constituye un importante lugar donde se producen accidentes infantiles debido a
la gran cantidad de tiempo que pasa el niño en este medio, tanto en la etapa
preescolar en que acude a guarderías y escuelas infantiles como entre los 6 y
14 años en que se da la escolarización obligatoria en nuestro país y en la
mayoría de los países desarrollados. Dentro de la escuela los lugares más
peligrosos son los accesos, patio y escaleras.
-vías
de tránsito: los accidentes de tráfico constituyen la principal causa de muerte
accidental para el grupo de edad de 1 a 14 años, en los primeros años son los
atropellos la forma más común de accidente mientras que en edades sucesivas lo
son los accidentes con bicicletas y motocicletas de los que el niño es
conductor; en todas las edades los niños son víctimas como acompañantes en
vehículos de motor.
-otros
lugares de accidentes son los alrededores de la vivienda familiar, las calles,
parques y jardines donde juega el niño así como los lugares de recreo y
vacaciones (piscinas, playa, excursiones al campo, etc.).
2.3.- Variable tiempo: se han
determinado variaciones estacionales, semanales y horarias en la distribución
de los accidentes infantiles.
Respecto
a las primeras, se observa una mayor frecuencia de accidentes en periodos
vacacionales, lo que se atribuye por un lado a la mayor presencia del niño en
lugares de más riesgo (calle, piscina, parques, etc) y por otro a una
disminución en la vigilancia de los padres por la sobrecarga de trabajo en el
domicilio familiar. Esto último repercute principalmente en un incremento de
los accidentes en los más pequeños.
En
cuanto a las variaciones semanales se constata mayor número de accidentes en
días festivos, siendo la justificación de ello la misma del párrafo anterior.
Así, según Manciaux (1978), “en periodo escolar el número más grande de
accidentes ocurre los jueves y domingos, que son días en que las escuelas no
funcionan en Francia. Durante las vacaciones la distribución es casi igual en
todos los días de la semana”.
Por
último, también se demuestra una variación horaria en los accidentes infantiles
que se corresponde en líneas generales con las horas de salida del colegio.
Para Berfenstam (1970): “los niños que regresan de la escuela están poco
vigilados debido al trabajo de la madre en la casa o en el exterior”. Un autor
francés Gaultier (1962) notó una distribución en las intoxicaciones: el 70% se
daban entre las 9-13 horas y entre las 17-20,30, lo que atribuye al
relajamiento de la vigilancia debida a la preparación de la comida y a la
agitación y hambre del niño debida a la hipoglucemia preprandial. En muchos
casos, los niños, al salir del colegio, permanecen en la calle o lugares de
recreo durante algún tiempo sin vigilancia de los padres.
3.- Agente Causal
La lista
de agentes provocadores o causales de los accidentes infantiles es extensa, no
obstante se repiten aquellos responsables de la mayoría de los accidentes, así
como los que generan un mayor número de muertes y hospitalizaciones. En la Fig.
10 enumeramos uno y otro grupo.
Figura 10
|
AGENTES CAUSALES DE LOS ACCIDENTES MÁS FRECUENTES DE 1 A 14 AÑOS
-quemaduras -heridas y cortaduras -ingesta e introducción de
cuerpos extraños en orificios naturales -picaduras de insectos y
mordeduras de animales -intoxicaciones y
envenenamientos -accidentes de tráfico |
AGENTES CAUSALES DE LOS ACCIDENTES MÁS GRAVES* DE 1 A 14 AÑOS -accidentes de tráfico -ahogamientos y sumersión
accidentales -intoxicaciones y
envenenamientos -caídas -quemaduras -traumatismos cráneo-encefálicos -fracturas * responsables de mayor número
de hospitalizaciones y muertes |
3.1.- Accidentes de tráfico: esta
gran lacra de nuestro tiempo, en los países desarrollados, afecta también a la
infancia. Los accidentes de tráfico son la primera causa de muerte accidental
para el grupo de edad de 1-4 años (9% todas las muertes y 30% de las muertes
accidentales), para el grupo de edad de 5-9 años (18% de todas las muertes y
40% de las muertes accidentales) y para el grupo de edad de 10-14 años (13% de
todas las muertes y 35% de las muertes accidentales).
Los
accidentes de tráfico, constituyen una de las primeras causas de
hospitalización según la Encuesta de Morbilidad Hospitalaria de 1978 (Instituto
Nacional de Estadística, Madrid 1982): segunda causa de altas hospitalarias
para el grupo de 1-4 años y tercera para el grupo de 5-14 años.
La
forma de producirse el accidente es diversa: los más pequeños suelen ser
arrollados al cruzar una calle o al realizar maniobras de un vehículo
estacionado en el que se ocultan, niños mayores sufren accidentes como
conductores de bicicletas y motocicletas, revistiendo gran gravedad y
mortalidad los accidentes con estas últimas. En muchos casos los niños son víctimas
como acompañantes en los accidentes por vehículos de motor: el riesgo aumenta
cuando el niño va situado en el asiento delantero, sin cinturón de seguridad,
cuando viaja con otros niños. El daño puede ser grave incluso cuando el
vehículo lleve una baja velocidad.
3.2.- Asfixia por inmersión: se
sitúa para todos los grupos de edad de más de 1 años (1-14 años) como la
segunda causa de muerte accidental. Los menores de 5 años se ahogan en una
pequeña cantidad de agua y el mecanismo de producción suele ser una caída
accidental, se estima que la muerte puede producirse en un recipiente con
altura de agua de más de 20 cm. y la edad de más riesgo es entre los 18 meses y
tres años (Manciaux, 1978).
En
niños mayores de 5 años los accidentes por inmersión son más frecuentes, la
forma de producirse el accidente varía, siendo los baños imprudentes en
piscinas, ríos, playas, lagos, etc., cuando el niño no sabe nadar o se baña en
zonas y/o momentos de peligro, la causa directa del accidente. También se
producen ahogamientos cuando los niños juegan al borde de una piscina, balsa,
etc, y se produce una caída accidental.
La
proliferación de piscinas particulares, no siempre bien protegidas, puede
incrementar este tipo de accidentes. La variación estacional para ellos es
clara: se dan sobre todo en verano y primavera.
3.3.- Intoxicaciones y
envenenamientos accidentales: constituye una patología tóxica particular de la
infancia al ingerir involuntariamente medicamentos o sustancias de uso hogareño
(en especial productos de limpieza o cosmético y, en menor medida bebidas
alcohólicas y fertilizantes e insecticidas en zonas rurales).
El
perfil típico del sujeto susceptible de estos accidentes es: niño varón (60% de
los casos), menor de 4 años (2/3 se dan entre 1 y 3 años y ¾ entre 1 y 4 años),
y provenientes de familias numerosas donde la vigilancia es menor. Ninguna
clase social está libre de este tipo de accidentes, quizá porque el número de
productos tóxicos existentes en la casa aumenta con el nivel socioeconómico.
El
tóxico implicado es un medicamento o un producto del hogar que varía mucho
según las diferentes costumbres, pero que en los últimos años se ha
multiplicado su presencia en los hogares. Suelen ser frecuentes aguarrás,
lejía, suavizantes, comprimidos y cosméticos. El envase del producto resulta
atractivo para los niños (recientemente se ha legislado la prohibición de
ciertos envases que podían asemejar a juguetes), fácil de abrir y en muchos
casos es dejado abierto (una vez de cada cinco, según Jackson), en algunos
casos se utilizan envases de bebidas para guardar productos tóxicos lo que
induce la confusión en el niño. Los productos en estado líquido son más
frecuentes, seguido de los comprimidos que pueden asemejarse a las golosinas.
Respecto
al ambiente en que se dan las intoxicaciones, el orden y el espacio para
guardar estos productos es fundamental. Los lugres donde suelen almacenarse
estos productos son: cocinas, cuartos de baño, dormitorios, bodegas y graneros
en las zonas rurales.
Este
tipo de accidentes resultan mortales en un 1-2,5% de los casos, según Manciaux,
proporción no muy alta frente al riesgo que suponen. Tienen una tasa de
hospitalización elevada (el 80% según diferentes estudios): casi todas las
ingestas de medicamentos se ingresan para observación con una estancia media de
2 días en el hospital y en el caso de productos del hogar la estancia media
sube a 9 días. (Según la Encuesta de Morbilidad Hospitalaria de 1986)
El
costo médico y social de las intoxicaciones es alto lo que unido al riesgo de
secuelas y muerte justifica la importancia de la actuación preventiva.
Por
último, cabe señalar que en la adolescencia se produce una pequeña elevación de
la incidencia de intoxicaciones y envenenamientos, en este caso de tipo
voluntario y que forman parte del problema del suicidio en adolescentes y
jóvenes, cuestión de creciente importancia en países como USA. Por fortuna muy
pocas de estas intoxicaciones acaban en la muerte, resultando la mayoría tan
sólo tentativas de suicidio.
3.4.- Quemaduras: ocupan el tercer
o cuarto lugar en frecuencia según las edades y suponen una importante causa de
muerte accidental para los menores de 1 año y para el grupo de 5-9 años según
Manciaux (1978).
El
mecanismo de producción es diverso: el niño vierte sobre sí mismo líquidos
calientes, cae sentado sobre algo caliente, contacta con superficies de
temperatura elevada (ollas, hornos), juega con fósforos y prende ropas que se
incendian fácilmente y, en zonas rurales o poco desarrolladas, la lumbre,
braseros o cocinas de petróleo son los elementos etiológicos directos. Las
quemaduras eléctricas y las de origen químico son igualmente frecuentes.
Nuevamente
es la cocina el lugar donde se producen la mayoría de los accidentes y los
sujetos afectados son niños de 1 a 4 años en la mayoría de los casos y en los
que estos accidentes revisten mayor gravedad.
3.5.- Caídas y traumatismos:
suponen con diferencia los accidentes más frecuentes, pero la plasticidad de
partes blandas y esqueleto de los niños hace que la mayoría de ellos no tengan
ninguna transcendencia.
Las
caídas con riesgo son las que se producen desde una altura importante: ventanas
y balcones, hoyos del terreno, árboles, etc. aunque los traumatismos
cráneo-encefálicos son habitualmente benignos requieren una vigilancia especial
por el riesgo de lesiones cerebrales y de muerte que suponen; las lesiones que
afectan a esqueleto tienen buen pronóstico. En el estudio de Manciaux aparecen
como la tercera y cuarta causa de muerte accidental para los grupos de 5-14 años
y 1-4 años respectivamente suponiendo entre el 4 y 6% de las muertes
accidentales.
En
conjunto suponen un riesgo modesto frente a su alta frecuencia.
Los
accidentes infantiles son un importante problema de salud pública, pensamos que
constituyen el problema de salud principal a partir del primer año de vida
hasta la edad adulta.
Toda
la población incluida en el grupo de 1 a 14 años (grupo estudiado) es
susceptible de padecerlos, pero en la génesis de los accidentes participan una
serie de elementos, de cuyo conocimiento profundo pueden desprenderse medidas y
actuaciones que disminuyan su frecuencia y transcendencia.
Los
tipos de accidentes que suponen los principales problemas para las diferentes
edades se exponen en la Fig. 11 y en ella podemos comprobar que son los
accidentes de tráfico y, en menor medida los ahogamientos por inmersión los que
destacan por sus graves consecuencias. Las quemaduras, intoxicaciones y caídas
les siguen en importancia.
Figura 11

El alcance del problema rebasa las posibilidades de actuación del sistema sanitario, requiere la actuación conjunta de toda la sociedad, máxime cuando el problema de preservar y cuidar la salud de las nuevas generaciones es un reto de primer orden para los países desarrollados que ven disminuidos sus efectivos productivos a cuenta del envejecimiento de la población. De las medidas y niveles de prevención nos ocuparemos en el próximo número.
Por
último, tenemos que decir, que para lograr un buen conocimiento de este
problema, es necesario contar con buenos registros, tanto para poder valorar sus consecuencias, como para
estudiar a fondo todos los elementos que intervienen en la génesis de los
accidentes.
-Mande, R; Masse, N y Manciaux, M.
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-Dirección General de
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-Dirección General de
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-Instituto Nacional de Estadística
(1988) Encuesta de Morbilidad Hospitalaria Año 1986. Madrid