UNIDAD DIDÁCTICA PARA EL JUEGO"TRANSPORT TYCOON" (c) Alonso J.L., Gutiérrez D., López V., Torrecilla J. 1998. |
|
GUÍA PARA EL PROFESOR ÍNDICE
En el apartado "Justificación Didáctica" se puede observar la fundamentación científica del uso del juego de simulación "Transport Tycoon". Con esta "guía para el profesor" pretendemos delimitar algunos conceptos sobre el juego que el profesor ha de conocer y creemos, dominar. El profesor siempre ha de sabe algo más que el alumno, y en este caso es necesario que conozca plenamente el funcionamiento del programa "Transport Tycoon". Puede servir como referencia para explicar todos los "controles" y experimentar con ellos el "Manual para el alumno" puesto que se encuentran muy bien detallados. Por esto no es preciso repetir aquí todo el manual, pero sí hacer algunas puntualizaciones. También será necesario que el profesor utilize las "Hojas guías" (ver anexos) para cada sesión y llevar un orden en la exposición de los temas y en el desarrollo del juego. En las últimas sesiones se recomienda dejar cierta "libertad" al alumno para experimentar con su propia empresa de transportes y entremezclar varios medios. Además de la práctica en el juego, también los alumnos deberán entregar al profesor la actividad propuesta (Dossier). También este apartado recoge una "extensión" a los temas presentados al alumno, siempre con la convicción que el profesor ha de saber "un poco más" que el alumno, por si surgieran algún tipo de cuestiones en el transcurso del juego. Las actividades del profesorado pueden ser:
CONOCIMIENTOS AVANZADOS SOBRE EL JUEGO "TRANSPORT TYCOON" El juego de simulación de medios de transporte "Transpor Tycoon" nos ofrece una visión de un mapa virtual. Sitúa al alumno o al jugador desde una vista "isométrica", en sentido oblícuo sobre el mapa y sobre ciuades, mares, vías de comunicación, etc. El principal objetivo del jugador, como ya se ha comentado, es establecer una serie de líneas de transporte a lo largo y ancho del mapa y básicamente, uniendo ciudades (transportando de una a otra pasajeros) y factorías (transportando mercancías de unas que producen a otras que lo necesiten). La misión del jugador será construir la red más grande y mejor de transportes con el objetivo final de conseguir la mejor puntuación allá por el año 2.030. El factor tiempo también se contempla en el juego. Los años avanzan rápidamente (aproximadamente a un mes por minuto real de tiempo) y según pasa el tiempo se producen, como en la realidad, cambios tecnológicos que se pondrán a disposición del jugador (en trenes, aviones, automóviles...). Tal vez el cambio tecnológico más palpable se observa en los cambios de fisonomía de las ciudades (las unidas con muchos medios de transporte son mayores y con edificios más grandes) y en la aparición allá por el año 2.010 de el tren "monorrail". También este aspecto nos servirá para trabajar en el aula el paso del tiempo y el cambio de las estructuras.
Es preciso hacer consciente al alumno de las diferencias que existen entre la realidad y el juego "Transport Tycoon". En la realidad influyen muchos más factores que en el juego, a pesar que en modo de jugador avanzado contempla aspectos tan complejos como fluctuaciones económicas o desastres naturales (terremotos, maremotos...) que destruirán nuestras carreteras y vías de comunicación.
Este juego, al estar pensado para jugar de forma solitaria (excepto den el modo de conexión directa con otro ordenador) potencia irremediablemente la competitividad. Se puede dotar a los competidores controlados por el ordenador (hasta un máximo de 6) con una especie de "inteligencia artificial" y su nivel. Los resultados de esta opción son muy interesantes. El nivel del juego puede llegar a cifras insospechables. La competencia puede ser feronz. Se recomienda utilizar en este tercer ciclo de Primaria una dificultad "fácil" o configurada a lo más fácil posible. También el trabajo por equipos (dos alumnos por ordenador) y su alternancia en los controles, así como su interactuación permitirán una menor incidencia de la competitividad en el juego. Mediante algunos menús del juego podemos acceder a distintos niveles de representación mediante gráficos de la actividad de nuestra empresa. No es necesario iniciar a los alumnos en la interpretación de estos gráficos, aunque puede ser recomendable indicarles algunos puntos de interés muy básicos (consultar "Manual del alumno" para más detalles sobre los gráficos de empresa). También se permite observar los resultados de otras compañías en el juego y compararlos con los propios. En la ventana de "Finanzas" observamos un detallado informe económico de gastos e ingresos. Es interesante iniciar al alumno en algunos aspectos económicos una vez que domina el juego (últimas sesiones), aunque estos aspectos no son "vitales" para el buen desarrollo del juego. El alumno será consciente que si su renta (que aparece en el recuadro gris de la "barra de herramientas" en la esquina superior izquierda) está por debajo de 0 dólares el juego no marcha demasiado bien y es posible que sea necesario pedir un préstamo que posteriormente se deberá reembolsar (en la ventana de finanzas se encuentran estas opciones).
¿Qué otros aspectos educativos puedo trabajar con "transport tycoon" Las aplicaciones didácticas de este juego de simulación son impresionantes. Según profundizamos en su aplicación y estudio podemos descubrir aplicaciones en matemáticas (economía y estadística aplicada a la empresa para cursos superiores), dibujo (diseño de estructuras complejas), temas transversales (ecología), música, etc. Todo depende del nivel de interdisciplinariedad que el profesor quiera dar a su programación. Ya hemos dicho que esta es una programación abierta. También se pueden trabajar con este juego aspectos como:
En resumen, cualquier juego de simulación para ordenador incluye una gran serie de características difíciles de resumir en este trabajo. Otros juegos muy interesantes para desarrollar unidades didácticas son: SIM CITY, (y todos los demás SIMs, hay muchos tipos), juegos de estrategia (medievales, como WARCRAFT, aunque con niveles de violencia bastante altos), arcades, etc.
DESARROLLO DE LOS TEMAS PROPUESTOS EN LA PROGRAMACIÓN PARA EL PROFESORADO Los sistemas de transporte por autobús utilizan vehículos de neumáticos autopropulsados que no están limitados a itinerarios fijos. Los autobuses de motor operan en rutas determinadas y con un horario regular, pero pueden circular en carriles de autobús de uso exclusivo, autopistas sin peaje, carreteras arteriales o calles locales. El autobús tipo es de 11 m o 12 m de largo y, dependiendo de la disposición de los asientos, puede llevar como mucho cincuenta pasajeros sentados. Un autobús recorre 48.000 km al año de promedio, pero esto puede variar significativamente dependiendo del tamaño de la ciudad y la edad del autobús (la vida media de un autobús debería ser de 15 años). En algunas ciudades de América y Asia se utilizan también los vehículos colectivos, automóviles o furgonetas, que realizan una ruta determinada a precios muy asequibles: son mucho más baratos que un taxi y algo más caros que un autobús. Suelen tener capacidad para admitir de 6 a 10 pasajeros. Carretera, vía de comunicación que por lo general mantiene la autoridad gubernamental para el paso de vehículos, personas o animales. Las carreteras se pueden clasificar en varias categorías y según la importancia de los centros de población que comunican. Las variables más importantes a tener en cuenta en la ingeniería de caminos moderna son la inclinación de la tierra sobre la que se construye la carretera, la capacidad del pavimento para soportar la carga esperada, la predicción de la intensidad de uso de la carretera, la naturaleza del suelo que la sostiene y la composición y espesor de la estructura de pavimentación. El pavimento puede ser rígido (permitiendo poca latitud de flexión) o flexible. El pavimento flexible utiliza una mezcla de grueso o agregado fino (criba, grava y arena) con material bituminoso obtenido del asfalto o petróleo, y de los productos de la hulla. Esta mezcla es compacta, pero lo bastante plástica para absorber grandes golpes y soportar un elevado volumen de tráfico pesado. Los pavimentos rígidos se construyen con una mezcla de cemento Portland, grueso y agregado fino. El espesor del pavimento puede variar de 15 a 45 cm, dependiendo del volumen de tráfico que deba soportar, y a veces se utiliza un refuerzo de acero para evitar la formación de grietas. Bajo el pavimento se emplea arena o grava fina como base para reforzarlo. Las carreteras modernas se construyen en líneas casi rectas a través de campo abierto, en lugar de seguir las viejas rutas establecidas. Las áreas congestionadas se evitan o se cruzan utilizando avenidas especiales, túneles o pasos elevados. La seguridad se ha incrementado separando el tráfico y controlando los accesos. En las autopistas y autovías se separan los vehículos que viajan en direcciones opuestas con una mediana. Las principales características de las autopistas y autovías modernas son señales luminosas adecuadas para la conducción nocturna, amplios arcenes para detenerse fuera del tráfico, carriles con distintas velocidades, carriles de subida, carriles reversibles, zonas de frenado de emergencia, carriles para autobuses, señales reflectoras, marcas en el pavimento y señales de control de tráfico, entre otras. FERROCARRIL Ferrocarril, medio de transporte a gran escala en vehículos con ruedas guiadas que se desplazan sobre raíles (rieles) paralelos y arrastrados por otro vehículo motor, denominado locomotora, que es donde se genera la energía necesaria para el movimiento del conjunto. Orígenes y primeras concesiones En el siglo XVIII, los trabajadores de diversas zonas mineras de Europa descubrieron que las vagonetas cargadas se desplazaban con más facilidad si las ruedas giraban guiadas por un carril hecho con planchas de metal, ya que de esa forma se reducía la fricción. Los carriles para las vagonetas sólo servían para trasladar los productos hasta la vía fluvial más cercana, que por entonces era la principal forma de transporte de grandes volúmenes. El inicio de la Revolución Industrial, en la Europa de principios del siglo XIX, exigía formas más eficaces de llevar las materias primas hasta las nuevas fábricas y trasladar desde éstas los productos terminados. Los dos principios mecánicos, guiado de ruedas y uso de fuerza motriz, fueron combinados por primera vez por el ingeniero de minas inglés Richard Trevithick, quien el 24 de febrero de 1804 logró adaptar la máquina de vapor, que se utilizaba desde principios del siglo XVIII para bombear agua, para que tirara de una locomotora que hizo circular a una velocidad de 8 km por hora arrastrando cinco vagones, cargados con 10 t de acero y 70 hombres sobre una vía de 15 km de longitud de la fundición de Pen-y-Darren, en el sur de Gales. Transcurrieron dos décadas durante las cuales se desarrollaron los raíles de hierro fundido que soportaban el peso de una locomotora de vapor. La potencia necesaria para arrastrar trenes, en lugar de uno o dos vagones, se aseguró colocando una locomotora de vapor sobre dos o más ejes con las ruedas unidas mediante bielas. La primera vía férrea pública del mundo, la línea Stockton-Darlington, en el noreste de Inglaterra, dirigida por George Stephenson, se inauguró en 1825. Durante algunos años esta vía sólo transportó carga; en ocasiones también utilizaba caballos como fuerza motora. La primera vía férrea pública para el transporte de pasajeros y de carga que funcionaba exclusivamente con locomotoras de vapor, fue la de Liverpool-Manchester, inaugurada en 1830. También fue dirigida por George Stephenson, en esta ocasión con ayuda de su hijo Robert Stephenson. El éxito comercial, económico y técnico de la línea Liverpool-Manchester transformó el concepto de vías férreas, y no sólo en Gran Bretaña. Algo que antes se veía como medio para cubrir recorridos cortos, beneficioso sobre todo para la minería, se consideraba ahora capaz de revolucionar el transporte de largo recorrido, tanto de pasajeros como de mercancías. Se había pensado que cualquiera podría, previo pago de un peaje, poner un tren sobre las vías férreas, igual que se hacía con los barcos en los canales; pero el volumen de tráfico entre Liverpool y Manchester pronto demostró que el uso de una vía fija debía controlarse desde una central y que era preciso mantener una distancia segura entre los trenes mediante algún sistema de señalización. Las primeras señales mecánicas instaladas a lo largo de la vía aparecieron en 1830. Desde mediados de la década de 1830 se desarrolló con rapidez en Gran Bretaña y en la Europa continental la construcción de vías férreas entre ciudades. Los ferrocarriles ingleses fueron construidos por empresas privadas, con una mínima intervención del gobierno, pero en Europa continental casi siempre la construcción estuvo controlada, y en ocasiones fue realizada por los gobiernos nacionales o estatales. Así se estableció en Europa (menos en Gran Bretaña) la tradición del ferrocarril como empresa pública y la obligación del gobierno de financiar cuando menos en parte el mantenimiento y la ampliación de la infraestructura nacional de vías férreas. La participación del gobierno estaba orientada a impedir la duplicación innecesaria de la competencia en las rutas más lucrativas como ocurrió en Gran Bretaña y a garantizar que los ferrocarriles se expandieran de la mejor forma para el desarrollo social y económico del estado o del país del que se tratara. También eran importantes las consideraciones técnicas, económicas e incluso militares. La intervención estatal se consideró primordial, a la hora de elegir y unificar el ancho de vía, que es el parámetro que mejor define una vía ferroviaria, la mínima distancia entre las caras interiores de los carriles, ya que limita los tipos de material móvil que lo pueden utilizar y condiciona las conexiones posibles con otros ferrocarriles. Los constructores de Europa y de Norteamérica adoptaron en general el ancho de 1.435 mm (56 pulgadas y media) del proyecto de George Stephenson, que se basó en los tendidos de vía para vagonetas de mina su lugar de origen; empíricamente se había demostrado que era la dimensión más adecuada para el arrastre por medios humanos o con caballerías. La normalización internacional de este ancho no se produjo hasta la Conferencia de Berna de 1887. Pero España optó deliberadamente por el ancho de 1.668 mm (el equivalente a seis pies castellanos de la época). Se ha especulado que esta adopción de ancho obedecía a una forma de protección contra la invasión francesa pese a estar ya en la segunda mitad del siglo XIX. Argumentos más técnicos apuntan a que siendo España un país de orografía accidentada, las fuertes pendientes de los trazados, exigirían que las locomotoras para aumentar su potencia tuviesen un cajón de fuego más amplio que el resto de las europeas, lo que obligaría a ensanchar el conjunto mecánico y por ende la vía. Portugal adoptó el ancho español. Otros países tampoco siguieron el modelo de vía ancha; la normalización rusa a 1.520 mm se debió a que el zar eligió a un estadounidense defensor de la vía ancha para que dirigiera el primer ferrocarril del país y Finlandia adoptó el mismo ancho. En la actualidad, el trafico ferroviario internacional entre países con diferentes anchos de vía se resuelve con vagones provistos de ejes de ancho variable que en las estaciones fronterizas al cruzar un tramo de transición automáticamente adoptan el nuevo ancho, no obstante también se mantienen los clásicos transbordos de tren en estas estaciones. En Estados Unidos, la vía ancha se adoptó en muchas líneas, sobre todo en el sur, y la normalización a 1.435 mm no se aplicó en el ámbito nacional hasta después de la Guerra Civil estadounidense (1861-1865). El control gubernamental más estricto en la construcción de los primeros ferrocarriles europeos se dio en Francia, con el resultado de que en el siglo XIX contaba con la red de líneas troncales mejor planificada del continente y también la mejor preparada para la velocidad. La construcción de vías férreas se expandió con tal ritmo en la década de 1840 que al terminar la misma se habían construido 10.715 km de vía en Gran Bretaña, 6.080 km en los estados alemanes y 3.174 km en Francia. En el resto de Europa Central y del Este, excepto en Escandinavia y los Balcanes, se había puesto en marcha la construcción del ferrocarril. Los viajes en tren pronto se hicieron populares, pero hasta la segunda mitad del siglo XIX la rápida expansión de los ferrocarriles europeos estuvo guiada sobre todo por la necesidad de la naciente industria de transportar productos y la capacidad del ferrocarril para hacerlo a un precio que garantizaba buenos beneficios a los inversores. En 1914 ya existía casi, excepto en Escandinavia, la red de vías férreas que hoy tiene Europa, una vez terminados los túneles de la gran vía transalpina: el Mount Cenis (o Frejus) entre Francia e Italia en 1871, el San Gotardo en Suiza en 1881, el Alberg en Austria en 1883 y en Suiza también el Simplon en 1906 y el Lotschberg en 1913. En Estados Unidos el desarrollo del ferrocarril se vio espoleado por el deseo de llegar al interior del país desde las ciudades de la costa este, fundadas por los primeros colonos británicos. Tras la inauguración en 1830, en Charleston, Carolina del Sur, del primer ferrocarril de vapor para pasajeros, la construcción de vías férreas pronto avanzó hacia el oeste desde todos los rincones de la costa este, desde Quebec, en Canadá, hasta el Golfo de México. Al cabo de pocos años, los ferrocarriles habían convencido a los comerciantes de su superioridad sobre los canales, no sólo por velocidad y por ser más directos, sino porque funcionaban con cualquier clima, mientras que las vías de agua podían congelarse en invierno y descender a niveles no aptos para la navegación durante el verano. En 1850 el continente tenía ya 14.500 km de vías férreas. En la década siguiente un número cada vez mayor de empresas privadas construyó más vías férreas que en el resto del mundo, con lo que el total de Estados Unidos pasó a más de 48.300 km; Chicago, en el Medio Oeste, convertido de pequeña población a gran ciudad, fue la plataforma de una rápida expansión hacia el sur y el oeste. La idea de enlazar el este de los Estados Unidos con la costa del Pacífico, se vio fomentada por los pioneros establecidos en la costa oeste que decidieron a su vez iniciar la construcción del ferrocarril hacia el este, convirtiéndose la empresa de ambos tendidos en una carrera por conseguir el mayor numero de kilómetros hasta el punto de encuentro, lo que convirtió la construcción del ferrocarril en una gesta más que en una obra de ingeniería. Diez mil obreros de la Union Pacific salen en diciembre de 1865 de Omaha al encuentro de los doce mil de la Central Pacific que partieron en enero de 1863 de Sacramento. El encuentro tuvo lugar el 10 de mayo de 1869 en Promontory Point con el ultimo remache de oro que el presidente Grant clava con esta oración: "Ojalá siga Dios manteniendo unido a nuestro país como este ferrocarril une los dos grandes océanos del globo". Con ello se estaba dando lugar al primer ferrocarril transcontinental que dio paso a otras líneas tanto en Estados Unidos, como la primera canadiense Transcontinental Canadiense, Montreal-Vancouver de 1886, y posteriormente se reflejó en el transeuropeo Orient Express (3.186 km) y el Transiberiano (actualmente 9.297 km). Ocaso del vapor. Nuevas energías Un inconveniente de la locomotora de vapor es la interrupción de servicio por las paradas técnicas que impone su frecuente mantenimiento. Por esta causa y por la fuerte competencia del transporte por carretera surgida en la segunda mitad del siglo XX, el transporte por ferrocarril tuvo que reajustar sus costes, operación que se vio favorecida con la utilización de nuevas energías como alternativa al vapor. Así empieza la era de las locomotoras equipadas con motor diesel (véase Motor de combustión interna), que precisan menor tiempo de mantenimiento y sobre todo las de tracción eléctrica, que pueden funcionar sin descanso durante días. Con estas técnicas la explotación de una línea llega al máximo rendimiento, al hacer los trenes mayor número de viajes con tiempo mínimo de entretenimiento, lo que equivale a mantener las líneas con una máxima ocupación. Este índice se ve más favorecido cuando el tren está remolcado por una locomotora eléctrica que cuando lo está por una de vapor. Con este principio económico, empezó la decadencia del vapor en favor del desarrollo del diesel y de la electrificación de las líneas.
(c) Alonso J.L., Gutiérrez D., López V., Torrecilla J. 1998. |
|
(c) Alonso J.L., Gutiérrez D., López V., Torrecilla J. 1998. Copyright © Mayo, 1998. Aplicación Didática para "Transport Tycoon". Es propiedad de MicroProse.Última revisión: 30 de abril de 1998. Juan Luis Alonso Oliva.
|