Javier Herrero Gómez. La Escuela de Artes de Ciudad Real, sus primeros años
En pleno Sexenio Revolucionario, como un rasgo más de modernidad de los muchos
que se dieron en aquellos convulsos años, se creó la Escuela de Artes y Oficios de
Madrid. Corría el año 1871 y unos años más tarde, por decreto de 5 de noviembre de
1886, se aprobaba el Reglamento de la Escuela de Artes y Oficios Central de Madrid
y se creaban otras siete Escuelas de Distrito (Alcoy, Almería, Béjar, Gijón, Logroño,
Santiago y Villanueva y Geltrú).
A finales del siglo XIX existían, además de la Escuela Central de Artes y Oficios y
las citadas de distrito, otras escuelas provinciales de Bellas Artes. Pues bien, el día 5
de enero de 1900 se hacía público un decreto cuyo artículo primero cambiaba la denominación
de todas ellas por la de Escuelas de Artes e Industrias, que se regirían por
el mismo reglamento.
Otro decreto de 16 de diciembre de 1910 disponía la recuperación de la antigua
denominación de Escuelas de Artes y Oficios y su separación de las Escuelas Industriales.
El artículo segundo describía los objetivos de las Escuelas: "Divulgar entre
las clases obreras los conocimientos científicos y artísticos que constituyen el fundamento
de las industrias y artes manuales". A los pocos meses se ponía en marcha la
Escuela de Artes y Oficios de Ciudad Real en la calle de la Mata, entonces calle Sáuco
Díez, que hacia 1925 cambió su denominación por la de Escuela de Artes y Oficios
Artísticos de Ciudad Real.
Su principal impulsor fue don Ce ferino Saúco Díez (1851-1915), hoy prácticamente
olvidado por los habitantes de Ciudad Real, con farmacia en la calle Cuchillería
durante mucho tiempo. Yeso que, para reconocer los grandes servicios que prestó
a la ciudad, fue nombrado hijo predilecto y le fue impuesto su nombre a una de sus
principales calles. Pero los avatares políticos quitaron su nombre a la calle de la Milta
y la desmemoria prendió en los habitantes de la capital de La Mancha.
Ossorio y Bernard, en su famoso diccionario de periodistas, lo presentaba como
farmacéutico, hombre político y jefe superior de Administración. En cuanto a su faceta
periodística, la recordaba como director durante muchos años, en Ciudad Real, de
El Labriego, fundado por él, y de otras publicaciones como La Libertad, El Cm'/laval o El
Mallchego, además de colaborador en otros muchos periódicos como El Correo de Geralla.
Proporcionaba otros datos de su biografía: correspondiente de la Real Academia
de la Historia y de la Academia Internacional de Ciencias, miembro de número de la
Sociedad Económica Matritense y caballero de las Órdenes de San Juan de Jerusalén
y de Beneficencia.
Se cumplen, por tanto, los cien primeros afíos de vida de un centro educativo muy
importante para Ciudad Real y su provincia. El Centro de Estudios de Castilla-La
Mancha (UCLM) y la Escuela de Arte "Pedro Almodóvar" de Ciudad Real editan este
número de la colección Documenta para conmemorar el Centenario. No hubiera sido
posible sin la ayuda de Arturo Ángel Saúco Jiménez, que ha prestado generosamente
los ejemplares de las primeras memorias de la Escuela de Artes y Oficios de Ciudad
Real para su reproducción. La correspondiente a 1920 se conserva en el archivo de la
propia Escuela de Arte "Pedro Almodóvar" y se incluye en el libro también su copia.
Esta, como la correspondiente al primer curso de funcionamiento de la Esc•uela (que
conserva en su colección Arturo Saúco) no se encuentran en ninguna otra biblioteca y
constituyen, según las noticias que tenemos hoy, ejemplares únicos.
El libro se completa con una esclarecedora y bien trazada introducción de Javier
Herrero Gómez, profesor titular de Historia del Arte de la Escuela de Arte Pedro AImodóvar,
que ha estado escudriñado pacientemente durante estos años en los archivos
de la Escuela, rescatando para todos olvidados hechos y personajes que han ido
configurando a lo largo de un siglo lo que este centro de educación es en la actualidad.
Esther Almarcha Núñez-Herrador, Vicente Ruiz Pérez e Isidro Sánchez Sánchez.