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Imagen de la cubierta El humor universal en el Quijote / textos Felipe Hernández Cava... [et al.]; [ilustraciones Alfredo... et al.]. -- [Toledo] : Empresa Pública Don Quijote de la Mancha 2005, [2005]. -- 111 p. : il. + 1 caja con postales. -- D.L. CR-221-05

Desde que El Quijote cayera en manos de los dibujantes al poco de su aparición, y hasta la fecha, la mayoría de los "iluminadores" se han aplicado más en lo que tenía de epígono de un género ya extinguido (la primera edición inglesa mira a Cervantes como otro Thomas Malory) que en lo que albergaba de novedoso.Ciertamente, ese apego al canon de lo legendario ha estado, según cada periodo, tintado con el gusto barroco, neoclásico, o romántico, pero ha tendido a optar por el mundo de lo maravi lIoso más que por el de lo verosímil. Una gran excepción, ya lo he dicho también en otras ocasio nes, está en Hogarth, que lo ve como un brillante texto bienhumorado, que es como lo interpreta ron, y muy bien, algunos escritores británicos, como Fielding, digno sucesor de nuestro escritor, para los que el moralismo, que otros le atribuyeron como marca exclusiva, se supedita aquí al ingenio satírico bien entendido. Y otra gran excepción la encontramos en el prusiano Chodowiecki, maestro en desmontar gráficamente las lecturas ampulosas de lo heroico a golpe de buen hacer y mucho sentido común.
Al Quijote hay que leerlo distendidamente -incluso, por qué no, con cierta irreverencia-, como lo hizo el escritor Nabokov en su famoso curso para estudiantes estadounidenses. El libro aguanta eso y mucho más (soportará incluso este centenario, se lo aseguro). Pero siempre a sabiendas de que lo real y lo ilusorio están tan bien entretejidos -desde el juego que se nos plantea con la figura de Cide Hamete Benengeli al desarrollo especular de muchos pasajes- que, si descompensamos la balanza hacia el segundo de los términos daremos en Gustave Doré, que,como los románticos, lo cristalizó tal que un personaje ungido por la locura excelsa. Cristalización, me temo, bajo la que lo seguimos dibujando, dado que el divino francés tenía la capacidad de crear arquetipos de todo lo que tocaba. Algún día, como mi amigo Ernesto Santolaya y yo venimos insistiendo, habrá que reparar en el esfuerzo de nuestro Urrabieta Vierge por desandar ese cami no y quebrarlo a base de estudiar La Mancha y los manchegos como algo más que una esceno grafía pintoresca.

¿Quiénes están en disposición, merced a su mirada, de hacer, por tanto, ese viaje con El Quijote y Sancho, tan pronto dos en antagonia, como un único personaje desdoblado (en acertado juicio de Madariaga), donde ora vamos de la ilusión a la realidad, ora de la realidad a la ilusión? Los humoristas, sin duda. Los buenos humoristas, como lo fue Daumier. Porque, aunque muchos opinen que la tragedia se desgasta menos que la comedia, nadie depura mejor el ideal que los practicantes de la sátira (el último en hacerlo ha sido Antonio Mingote).
Si es cierto que los lectores, otra explicación más de la confusión gráfica, se dividen también en Quijotes y Sanchos, dejemos que los artistas mayúsculos se sitúen en el primer apar tado, y, tratando de evitar la adscripción exclusiva al segundo, ejercitémonos en esa disolución libertaria que emana del humor y que, por sus sabrosos prólogos, podemos certificar que fue tan afín a Cervantes.
Mientras los diseñadores, los ilustradores, los historietitas, los pintores, los escultores, losfotógrafos, y demás disciplinas del quehacer artístico y semiartístico, se preparan para ofrecernos sus Quijotes (ya dije, al principio, que lo de 1905 está llamado a ser una pequeñez parangonado con lo de este año), un puñado de dibujantes nos hemos reunido aquí para contagiarles sin la menor grandilocuencia algo de lo que extraemos de ese texto cada vez que lo leemos. Es poca cosa, bien es cierto, pero es que nos reservamos para el cuarto centenario de la segunda parte.

ÍNDICE

El Quijote de la chatarra. José María Barreda 5
La realidad plural. Felipe Hernández Cava 7
A los nueve años topé con Don Quijote. Moncho Alpuente
Unas noticias sobre El Quijote. Alfonso Ortuño 13
El libro más visto. José Luis Cabañas 17
Mi amigo Alonso. José Luis Coll 19
Catálogo 21

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