LAS MIL SINFONÍAS

 

 

I-intención

No hay mil sinfonías en el cuerpo de la literatura a las que se les haya atribuido este nombre: hay muchas más. No todas han sido ejecutadas todavía, ni todas serán ejecutadas por cualquier compositor.

Pero cada una es el resultado de una violencia por parte de sus creadores, y cada una ejemplifica una clara relación de poder entre los intérpretes que caracteriza nuestra comprensión del esfuerzo e imposición de una voluntad sobre otra del modo más dictatorial y técnico.

Esta relación puede tomarse como un ejemplo, trágico o heróico o repulsivo o maravilloso, pero es algo seguido por la mayoría.

II-recursos

El concepto de todas la obras en esta literatura es que cada una utiliza el más amplio número de vocalistas e instrumentistas, utilizando la variedad más grande disponible de ellos dentro de la muy arbitraria instrumentación de la orquesta descrita en el papel usado como fuente material. Todo el conjunto es presidido por el director.

III-notaciones

Las notaciones están hechas con trituradora de papel de música según las instrucciones que allí se indican. Los fragmentos se amontonan, sin que importe si están rasgados, rotos, despedazados o simplemente perforados, y el director los sujeta a piezas enteras de papel, tantos en cada hoja como parezca conveniente, y en tantas hojas como sea necesario en opinión del director.

Estas hojas están ahora fotocopiadas y distribuidas entre los intérpretes.

IV-interpretación

Los intérpretes tocan de izquierda a derecha, pero pueden repetir cualquier fragmento. Cualquier rasgadura del papel que atraviese sus partes indica tanto la forma del acontecimiento musical como lo que puede ser tocado. La ausencia de rasgadura significa que están silenciosos durante el movimiento.

Los fragmentos pueden ser repetidos ad lib, sometidos a la censura del director, pero una vez que un fragmento es abandonado, el intérprete pasa al siguiente fragmento y no vuelve. Los fragmentos pueden ser repetidos a intervalos irregulares, pero cada vez que se interpreta uno debe ser, en la medida de lo posible, tan idéntico en todo a su primera aparición.

Por ejemplo: en su parte el Banjo tiene cuatro rasgaduras en la primera página, y ninguna en la página siguiente, lo que el director decide es el número de páginas del movimiento. Él toca su primera rasgadura muy severamente, pero no cambia ni tempo, timbre, ni cualquier detalle de su punteado que pueda ayudar, durante (por ejemplo) las más de seis veces que repite el fragmento. La segunda rasgadura no le interesa mucho y lo toca casi en silencio y sólo una vez. Pero al director, que es el censor, le gusta e indica una repetición, que será la próxima. La tercera rasgadura es tocada tres veces, y cada vez sale en todas lo mismo. La cuarta rasgadura propone al Banjo tocar un pasaje virtuoso, que es ejecutado dos veces y está a punto de repetirse una tercera vez cuando el director lo interrumpe. Entonces espera el final del movimiento.

El director intenta que los intérpretes dividan el tiempo proporcionalmente al espacio horizontal de cada página, sin reparar en el tempo que ha escogido para el movimiento, y este es el criterio propio de su censura. También aumenta y disminuye el volumen ad lib. Lo más importante, da la entrada a los intérpretes.

Sin embargo, la rasgadura más sencilla, el timbre más simple, y la línea melódica más inequívoca están elegidas para sugerir el movimiento de la rasgadura. Una misma línea muy hecha trizas puede tener o un timbre impuro, muy complejo o una forma melódica enrevesada y complicada.

Y por último, el ángulo de la rasgadura determina el tempo: la forma (vertical en la página) el fragmento es tocado más rápido, moviendo o arriba o abajo como está indicado, en conjunto, pero tomando la naturaleza de su línea o su timbre de la naturaleza de la rasgadura como se ha mencionado antes, de modo que una rasgadura muy horizontal pero limpia podría sugerir un pasaje muy adagio mientras que una horizontal confusa podría sugerir una melodía o timbre complejos (o ambos) progresando como se ha expuesto.

V-mecánica

Ni el número de movimientos ni la duración de la interpretación han sido especificados. Son determinados por el director.

Las notaciones en principio podrían hacerse cara a los espectadores, desde el triturado hasta el pegado y fotocopiado, y después interpretado por el conjunto lo ensayado previamente utilizando muestras de las notaciones.

Los intérpretes deben ocupar un considerable espacio horizontal en proporción con el público, para que perciba el resultado deber haber una clara relación con el espaciamiento típico de la notación.

No es del todo esencial que todas las partes indicadas en la partitura sean interpretadas en cada interpretación. Ahí es donde el director hace la elección, no siempre en base a lo disponible.

 

 

 

 
New Yersey, 1968.
 
Foto: Das Anudas.

 

"Sinfonía 342 en cuatro movimientos", 1968.

 

"Sinfonía 48", 1969.

 

 

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