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La
poesía consecuente No es la palabra el material originario
de la poesía, sino la letra. La palabra es:
1. Composición de letras.
2. Sonido
3.Designación (significado)
4. Portadora de asociaciones de ideas.
El arte es inexplicable, infinito; para poder hablar de creación
coherente es preciso que el material sea unívoco.
1. La sucesión de letras en una palabra es unívoca,
la misma para todo el mundo. Es independiente de la toma de posición
de cada observador.
2. El sonido sólo es unívoco en la palabra hablada.
En la escrita depende de la capacidad imaginativa del observador.
De ahí que el sonido sólo pueda ser material para
la declamación y no para la poesía.
3. EI significado sólo es unívoco si, por ejemplo,
el objeto en cuestión está presente. Si no, también
depende del potencial imaginativo del observador.
4. La asociación de ideas no puede ser unívoca puesto
que depende de la capacidad combinatoria del observador. Cada
cual tiene sus vivencias y recuerda y combina a su manera.
4. La poesía clásica daba por supuesta la analogía
entre los hombres. Consideraba unívoca la asociación
de ideas. Se equivocaba. Lo cierto es que para ella todo gravitaba
en torno a la asociación de ideas: "Über allen
Gipfeln ist Ruh" (La calma reina sobre todas las cumbres). Goethe
no sólo quiere evocar la calma de las alturas sino recordarle
al lector que también él, al igual que el poeta
hastiado del trálago urbano y de los asuntos oficiales,
debe gozar del silencio. Basta con tomar a un vecino de una comarca
cuya densidad de población fuera de dos habitantes por
kilómetro cuadrado e imaginárselo leyendo este verso
para darse cuenta de lo poco generales que son las asociaciones
de ideas. Probablemente le impresionará mucho algo como
"rápido y zigzagueante como un rayo arrolla el metro al
rascacielos". Sea como fuere, la constatación del silencio
no despierta en él sentimiento poético alguno porque
para él es una cosa habitual.
El poeta cuenta con las sensaciones poéticas. ¿Qué
es una sensación poética? Toda la poesía
del silencio depende de la capacidad emotiva del observador. Las
palabras aquí no tienen ningún valor.
Aparte de un ritmo tonal de importancia casi nula, en el verso
siguiente no hay más que un pobre intento de rima entre
"ru" (silencio) y "du" (tu). Según la poesía clásica
la única relación posible entre elementos es la
que se refiere a las asociaciones de ideas o, lo que es lo mismo,
a las sensaciones poéticas: Toda la poesía clásica
nos parece hoy lo mismo que la filosofía dadaísta,
con el agravante de que cuanto más se esfuerzan en distanciarse
de lo que el dadaísmo supone más desquiciada parece.
Hoy por hoy sólo los cupletistas de varieté siguen
cultivando la poesía clásica.
3. La poesía abstracta ha liberado, y eso supone un gran
logro, a la palabra de sus asociaciones y valora a la palabra
como palabra, y el concepto como concepto, pero sin dejar de considerar
nunca el sonido. Esto es sin duda más consecuente que la
valoración de sensaciones poéticas, pero no es suficiente.
Los pintores dadaístas apuntaban a lo mismo que la poesía
abstracta sólo que de manera más consecuente, valorando
los objetos reales a partir del contraste que producen clavados
y pegados en el cuadro unos junto a otros. De este modo los conceptos
son mucho más significantes: que traducidos en palabras.
2. También me parece inconsecuente hacer del sonido el
soporte del poema, cuando lo cierto es que el sonido no puede
ser unívoco nada más que en la palabra hablada y
no en la escrita. La poesía sonora sólo es consecuente
si nace cuando el artista la recita sin haberla escrito. Es preciso
hacer una distinción radical entre Poesía y declamación.
Para la declamación la poesía no es sino un material.
A la declamación le da igual si su material es o no poesía.
Se puede declamar el alfabeto, que en sí no es más
que una forma práctica, y conseguir un resultado artístico.
Todavía habría que escribir mucho sobre la declamación.
1. La poesía consecuente se construye con letras. Las letras
no son conceptos. Las letras en si mismas no tienen sonido, sólo
tienen un potencial sonoro que el rapsoda actualizará de
tal o cual modo. La poesía consecuente valora las letras
y sus agrupaciones en el contraste resultante de su oposición.
La poesía consecuente (Konsecuente Dichtung),
1924 Publicado en: G. Zeitschrift hir elementare Gestaltung, Berlín,
10 año, n.9 3, junio de 1924, Kurt Schwitters, IVAM, Valencia,
1995
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